Ibarra participó de la conspiración del 2 de noviembre de 1956, tras lo cual fue confinado al Chaco para trabajar en la recta Ingavi, abriendo camino entre la espesa vegetación. Mientras tanto, anotaba todas sus memorias en un pequeño diario personal, que sirvió de inspiración para el libro.
Durante su alocución, Resck destacó el gran sufrimiento que pasaron las víctimas de la dictadura y afirmó que tras el confinamiento muchos volvieron cambiados, por el trauma sicológico.
“Había que tener la formación de él para no responder con violencia”, afirmó el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, al tiempo de criticar a los “politiqueros” que buscan reivindicar la dictadura.
El acto también contó con la participación de Cándido Rotela y Graciniano Oviedo, quienes fueron confinados al Chaco junto a Ibarra. Los mismos recibieron medallas por parte de la Conadeh.
La emotiva presentación también permitió devolver a Julio Franco, otro de los confinados, una carta que había escrito a su esposa hace 55 años en suelo chaqueño.
