Viejas ideas de filmes de terror en una película demasiado larga

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Recuerdo las viejas películas de la Hammer que veíamos en la TV. Siempre alguien quería ir hasta el castillo embrujado y nadie del pueblo cercano lo quería llevar, hasta que uno lo acercaba, temeroso, hasta cierto punto y luego huía.

Esto era tan común como los duelos al mediodía en los westerns o las tortas en la cara en las comedias.

Gore Verbinski, responsable de las aventuras de Jack Sparrow y la remake americana de “La llamada”, vuelve a aquella escena en “La cura siniestra”, un filme que coquetea con el terror gótico pero que se va de mambo con su extensión.

Verbinski nos entrega la historia de un spa que funciona en un castillo en los Alpes suizos, lugar donde desapareció el CEO de una importante empresa norteamericana. Envían a un empleado (Dane de Haan, muy bueno en su papel) a que vaya a buscarlo. Llega al pueblo cercano y nadie quiere indicarle el camino hasta el castillo. En la ida, sufre un accidente automovilístico y es obligado a internarse en el spa para recuperarse. Allí no encontrará precisamente una casa de sanación.

Verbinski recurre a un montón de películas de terror y suspenso para armar la historia, que tiene buenas ideas pero exagera en su metraje. El filme podría haberse redondeado bien en 90 minutos y no extenderse por dos horas y media. La exageración era la atracción de “Piratas del Caribe”. En “La cura siniestra”, no lo es.

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sferreira@abc.com.py