27 de Febrero de 2010
Arsenio Erico retornó a su patria para siempre
En la primera mitad del siglo XX fue Arsenio Erico el jugador que acaparó y dominó los titulares de la prensa escrita y radial. Fruto de las proezas concebidas por "el paraguayo", los "cafés" porteños florecían ante el bullicioso debate popular.
Era el único futbolista que anunciaba cuántos goles convertiría cada domingo y los cumplía ante el delirio de la afición que lo idolatraba. La devoción del hincha por el jugador llegó a niveles quiméricos porque sus instintos e invenciones con el balón concebían una voluminosa entelequia. La multitud era testigo de algo novedoso en el juego, veía con sus propios ojos el fútbol-arte de un genio que innovaba y hacía un primor de la virtud excelsa.
Erico era puro sentimiento, era el jazz del fútbol, lleno de improvisación y fantasía, por eso la mayoría de sus goles fueron como de seda pura. Físico privilegiado, de fina estampa. Una "pinta" asombrosa que adornaba con sus movimientos ágiles y contorsiones únicas. Su salto era propio de los canguros australianos.
Arsenio Erico es el prócer del fútbol paraguayo, es el símbolo mayúsculo de este deporte que llegara en el país a finales del siglo XIX. Es el mejor de entre los mejores, aunque hoy las organizaciones mundiales no lo tengan en cuenta, lo ignoren o lo minimicen a una simple "anécdota" de la historia regional. Existen 14 años de prensa escrita en la hemeroteca argentina que sustentan suficientemente todo el caudal futbolístico del mejor "pelotero" del mundo, el goleador más grande que tuvo el continente americano.
Como niño de medias caídas y juguetón con la pelota, su coreografía era sublime y sus malabares de otra dimensión. El excepcional Erico fue un mago que por los aires planeaba y sobre el gramado valseaba. Rompió el molde en el fútbol, por eso los "adictos" no escatimaron calificativos. Su impresionante quiebre de ritmo zozobraba a la retaguardia del rival, el gol era su ópera prima, la ovación en las gradas era la orquesta ¡Qué recuerdo imperecedero!
Y para tener una idea aproximada de sus logros inimitables, para una época en que no existía el marketing, ni la televisión, ni el satélite, ni el Internet, exhibimos al "paragua" de aquellos días, el futbolista que más veces ocupó las tapas de la revista El Gráfico, la biblia del fútbol argentino.
Retrato
En una entrevista al celebrado jugador Alfredo Distéfano (llamado la saeta rubia) efectuado en febrero de 2008 por Enrique "Quique" Wolff en su programa "Simplemente Fútbol" y emitido por el canal televisivo ESPN, se recordó brevemente al paraguayo Arsenio Erico. Ese interviú transcribimos a continuación:
-QW: "Usted con frecuencia habla muy bien de él y a mí me encantan los jugadores que uno no pudo ver, usted siempre recuerda a Erico con devoción ".
-AD: " Ahhhhh corría a mil por hora, era velocísimo, un estilista, un niño juguetón, un saltimbanqui, era un jugador de circo, saltaba como loco, le daba de cabeza, de taco, hacía cosas que no hacían los demás, era diferente ".
Próxima entrega: Nota final





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