Más juego, menos palabras

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Para aquellos que más que nada por cautela se negaron a sentenciar que la lucha por el Clausura quedó a cargo de los dos grandes, esta fecha ratificó la gran diferencia de ambos con el resto, incluido un Libertad cada vez más inexpresivo y menos ganador, toda una rareza con el costoso plantel que posee.

Por eso, los hechos y chicaneadas de la semana anterior entre los presidentes de la APF y Olimpia constituyen todo lo que no queremos ver en esta recta final, en la que los grandes entusiasman y generan adhesión por parte de sus hinchas, como se pudo notar este fin de semana en la Olla y Para Uno.

Que Olimpia se moleste por una suspensión precipitada de su partido por la Copa Paraguay es admisible, justo una institución de gran crecimiento y administración en los últimos tres años con Trovato, pero que advierta con la posibilidad de retirarse de la competencia es exagerado, desagradable y arrogante, con el plus de afirmar que el exa de los sábados está mejor organizado.

El comunicado de la APF al día siguiente acusando a algunos dirigentes franjeados de inmaduros, prepotentes y autoritarios no impidió que Robert Harrison desparramara a algunos medios conceptos y argumentos tan infelices como que “Trovato nunca jugó al fútbol, así que no puede hablar de exas”, o cuando dijo: “si me llamaba a mi teléfono, jugaba tranquilamente en su cancha”, en una verdadera exaltación de soberbia y egos. Así, Qatar sigue muy lejos...

Ni Olimpia puede victimizarse ante cada hecho que modifique algo que estaba establecido, si se da dentro de lo legal. Ni la APF puede manejarse de acuerdo al humor y omnipotencia de su presidente, cuando se supone que en cada torneo hay dirigentes a los que se les delegan las decisiones en lo organizativo.

Si Harrison y Trovato no tienen química ni afinidad alguna, que esto no se traslade a dos gigantes del fútbol como son la APF y el club Olimpia, muy por encima de conductores circunstanciales.

Más juego y menos palabras, si al fin y al cabo tanto Olimpia como Cerro son dueños de grandes planteles y tienen a los dos mejores entrenadores de la actualidad del fútbol paraguayo, como lo son Daniel Garnero y Fernando Jubero.

Y eso que en Barrio Obrero aún no entraron en el tramo “de los despojos arbitrales y los favores al eterno rival”, todo un clásico a esta altura del camino en años anteriores.

Dos equipos que van al frente, que ganan seguido, que por momentos juegan muy bien y encienden a su público, no deben opacarse por la ya gastada campaña del “contra todo y contra todos”, que muchas veces desvía el foco de atención, que debería estar fijo en figuras como Roque, Mendieta, Camacho, Sánchez y Aguilar, los que hacen al juego y generan ovaciones, así como en Barrio Obrero los Escobar, Arzamendia, Topo, Rodrigo Rojas y Churín, son los que fin de semana a fin de semana hicieron posible que el hincha se haya vuelto a motivar, tras la controvertida campaña en Copa Libertadores.

Más juego, más fútbol, más pasión, menos palabras; menos excusas, chicanas y chiquitajes. El mano a mano entre los grandes se va poniendo cada vez más interesante, así que no manchen la pelota por cuestiones personales, justo ahora que el hincha volvió a los estadios, como quedó plasmado este fin de semana, en el que los grandes de nuestro fútbol volvieron a marcar distancia del resto, en todos los aspectos.

federico.arias@abc.com.py