Sin dar soluciones, las autoridades de la empresa del Estado ni siquiera anuncian el envío de camiones cisternas para proveer a los usuarios de las zonas afectadas.
Lo que sí hace diariamente es advertir a los clientes sobre los problemas en la provisión del servicio. Ayer, por ejemplo, alertaba a los clientes de Luque y del Grupo Habitacional Aeropuerto y San Jorge de Asunción, que podrían resentir el servicio de agua potable por reparación de una tubería de 250 milímetros.
En medio de estos problemas recomienda a los usuarios que no derrochen; no usen para regar plantas, llenar piscinas o lavar autos.
Lo paradójico es que la misma empresa es la que más desperdicia.
Según los datos, pierde por desidia el 47% del agua tratada en su planta de Viñas Cue, lo que en términos monetarios significan alrededor de US$ 30 millones al año.
Esas pérdidas se producen por culpa de los caños rotos y a causa de las conexiones clandestinas y pérdidas técnicas.
En la misma empresa reconocen que se debe a la mala calidad de los materiales proveídos por las empresas privadas en materia de caños y accesorios, así como la mala calidad de la mano de obra, ya sea en la instalación como en el arreglo de las redes en los sitios donde se rompen.
