23 de Mayo de 2011
Apoyan a productores de escasos recursos en forma sustentable
Empresarios que basan su gestión en principios y valores desarrollan en nuestro país una experiencia de responsabilidad social con productores de escasos recursos. El caso será expuesto y debatido en la conferencia de RSE, que se llevará a cabo entre mañana martes 24 y el jueves 26.
"Más importante que dar pescado es enseñar a pescar", es una conocida expresión que se hace realidad en la estrategia de la empresa Codipsa, que compartirá su experiencia durante la VIII Conferencia Interamericana sobre Responsabilidad Social de la Empresa, en la que cerca de un millar de empresarios y expertos de 35 países se reunirán en Asunción, convocados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Cada vez que se reúne con un potencial comprador extranjero, Theodor Regier, el gerente general de la paraguaya Compañía de Desarrollo y de Industrialización de Productos Primarios (Codipsa), recibe el mismo tipo de preguntas. Además de requerir información sobre la calidad de su producto insignia, el almidón de mandioca, los posibles importadores quieren saber si puede asegurarles provisión constante a lo largo de todo el año.
Algunos se muestran incrédulos, pero Regier está orgulloso de su respuesta: una red de unos 4.000 pequeños productores que apenas promedian una hectárea de cultivo cada uno, es su garantía de provisión sin problemas a sus clientes. El secreto está en un plan de compraventa introducido hace dos años por la empresa. A través de un simple contrato, el productor se compromete a entregar una determinada cantidad de kilos de mandioca por mes y, la compañía, a recibirlos.
De esta forma, el productor tiene su cupo de venta asegurado y la empresa puede planificar mejor su año. Si el agricultor cumple con el 90% de su plan de entrega, a fin de año recibe una bonificación adicional al precio pactado. Codipsa también introdujo otra práctica sin precedentes en Paraguay y celebrada por sus proveedores, la remuneración de la mandioca a base del rendimiento de almidón que posee el tubérculo. La posibilidad de un mejor pago ha motivado a los agricultores a producir mandiocas de mejor calidad.
Recursos financieros
Codipsa fue creada en 1998 por dos asociaciones religiosas, la Mennonite Economic Development Associates del Paraguay (Meda-Py) y su par de los Estados Unidos (Meda-NA) y unos 190 grupos de inversores privados, en su mayoría empresarios menonitas. Desde sus orígenes, el proyecto tuvo un claro objetivo social: ofrecer alternativas empresariales y sostenibles a la situación de pobreza rural en Paraguay. Durante 2010, pagó en forma directa unos 6 millones de dólares a pequeños productores. "Son recursos financieros para los más pobres del país", dice Regier, quien participará del panel "Agronegocios para mercados mejor valorados".
La compañía genera la mitad del almidón de mandioca que se procesa en Paraguay y exporta más del 60% de su producción a una docena de países. Alentada por su buen presente ahora se encuentra ejecutando un ambicioso plan de expansión, que incluyó la inauguración de su tercera planta procesadora en 2010. En menos de un año, la compañía planea triplicar su capacidad instalada de 200 a 600 toneladas diarias. Más aún, ya diseña una cuarta planta en Nueva Germania, en el centro de Paraguay, que procesará 400 toneladas de mandioca al día.
A pesar de este vigoroso crecimiento, que exige casi "error cero" en logística de aprovisionamiento de materia prima, la empresa no cambiará su modelo: la provisión continuará estando en cientos de manos de pequeños productores. Hay una simple razón para eso, hija del conocimiento profundo del mercado: "La mandioca es una materia prima que todos los pequeños productores en el Paraguay saben producir", dice Regier. Con una inversión de US$ 6 millones, la nueva planta beneficiará a otros 4.000 minifundistas. Solo por el pago de la mandioca podrían ingresar en forma directa unos US$ 6,5 millones por año a una de las zonas más necesitadas del país.
"Más importante que dar pescado es enseñar a pescar", es una conocida expresión que se hace realidad en la estrategia de la empresa Codipsa, que compartirá su experiencia durante la VIII Conferencia Interamericana sobre Responsabilidad Social de la Empresa, en la que cerca de un millar de empresarios y expertos de 35 países se reunirán en Asunción, convocados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Cada vez que se reúne con un potencial comprador extranjero, Theodor Regier, el gerente general de la paraguaya Compañía de Desarrollo y de Industrialización de Productos Primarios (Codipsa), recibe el mismo tipo de preguntas. Además de requerir información sobre la calidad de su producto insignia, el almidón de mandioca, los posibles importadores quieren saber si puede asegurarles provisión constante a lo largo de todo el año.
Algunos se muestran incrédulos, pero Regier está orgulloso de su respuesta: una red de unos 4.000 pequeños productores que apenas promedian una hectárea de cultivo cada uno, es su garantía de provisión sin problemas a sus clientes. El secreto está en un plan de compraventa introducido hace dos años por la empresa. A través de un simple contrato, el productor se compromete a entregar una determinada cantidad de kilos de mandioca por mes y, la compañía, a recibirlos.
De esta forma, el productor tiene su cupo de venta asegurado y la empresa puede planificar mejor su año. Si el agricultor cumple con el 90% de su plan de entrega, a fin de año recibe una bonificación adicional al precio pactado. Codipsa también introdujo otra práctica sin precedentes en Paraguay y celebrada por sus proveedores, la remuneración de la mandioca a base del rendimiento de almidón que posee el tubérculo. La posibilidad de un mejor pago ha motivado a los agricultores a producir mandiocas de mejor calidad.
Recursos financieros
Codipsa fue creada en 1998 por dos asociaciones religiosas, la Mennonite Economic Development Associates del Paraguay (Meda-Py) y su par de los Estados Unidos (Meda-NA) y unos 190 grupos de inversores privados, en su mayoría empresarios menonitas. Desde sus orígenes, el proyecto tuvo un claro objetivo social: ofrecer alternativas empresariales y sostenibles a la situación de pobreza rural en Paraguay. Durante 2010, pagó en forma directa unos 6 millones de dólares a pequeños productores. "Son recursos financieros para los más pobres del país", dice Regier, quien participará del panel "Agronegocios para mercados mejor valorados".
La compañía genera la mitad del almidón de mandioca que se procesa en Paraguay y exporta más del 60% de su producción a una docena de países. Alentada por su buen presente ahora se encuentra ejecutando un ambicioso plan de expansión, que incluyó la inauguración de su tercera planta procesadora en 2010. En menos de un año, la compañía planea triplicar su capacidad instalada de 200 a 600 toneladas diarias. Más aún, ya diseña una cuarta planta en Nueva Germania, en el centro de Paraguay, que procesará 400 toneladas de mandioca al día.
A pesar de este vigoroso crecimiento, que exige casi "error cero" en logística de aprovisionamiento de materia prima, la empresa no cambiará su modelo: la provisión continuará estando en cientos de manos de pequeños productores. Hay una simple razón para eso, hija del conocimiento profundo del mercado: "La mandioca es una materia prima que todos los pequeños productores en el Paraguay saben producir", dice Regier. Con una inversión de US$ 6 millones, la nueva planta beneficiará a otros 4.000 minifundistas. Solo por el pago de la mandioca podrían ingresar en forma directa unos US$ 6,5 millones por año a una de las zonas más necesitadas del país.






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