El titular de la Cámara Industrial Paraguaya de Motocicletas y Automotores (Cipama), Jorge Samaniego, afirmó que este novel sector de la industria local aclaró recientemente al presidente de la República, Horacio Cartes, que no renuncia a sus principios de que la moto tiene que ser más barata para los pobres y que hay que incentivar la fabricación local. “Nosotros no somos los evasores de impuestos; al contrario, estamos dando un ejemplo a un amplio sector que sí evade”, aseveró.
Preguntado por qué está exento, afirmó: “Porque tiene un doble objetivo. Primero: es un incentivo a la producción, a empresas que se instalan y dan mano de obra. Segundo: se da en el momento de la venta, de modo que para el comprador el producto es más barato. Y el que compra es el pobre y aquel que está tratando de salir de la pobreza, que ahora puede tener un medio para movilizarse y para trabajar”.
“Sin embargo, nuestro sector ha sido muy maltratado por algunos medios de comunicación. Uno de ellos publicó días atrás un titular principal de tapa que decía que ‘el IVA para las ensambladoras de motos tiene los días contados’, que suena como que se están por morir”, lamentó.
Impuestos que paga
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En ese orden, señaló que la motocicleta hoy día está tributando un IVA del 10%, con la diferencia de que tiene una base imponible del 40%, con un 60% exento. “En la factura, el precio de venta de la moto se parte en dos, y 40% del total es el que se grava, con el 10% del IVA.
Sobre el punto, recordó que le dijeron al presidente Cartes que se retiraban de la guerra mediática y del lobby, y que ya quedará a conciencia de los legisladores cuál orientación tomar respecto de la industria de las motocicletas.
“No somos los evasores, considerando que nos constituimos en uno de los sectores mejor organizados y más formalizados del país”, apuntó. Sin embargo, agregó que un tercio de todos los actores económicos del país está evadiendo impuestos, donde el 30% del IVA no se recauda.
140.000 unidades al año
Recordó, igualmente, que en el año 2002 el mercado total de motos en el Paraguay estaba constituido por 3.000 unidades, y era atendido por marcas japonesas que no eran vendidas a los menos pudientes, sino a los ricos de cada pueblo, que las utilizaban para ir a sus chacras, a sus establecimientos ganaderos y para hacer su vida social. “El pobre, sin embargo, se manejaba a caballo, en bicicleta o a pie. Nosotros supimos ver ese mercado, y desde el 2004 se revolucionó, cuando en todo el país se vendió 50.000 motos”, resaltó.
Agregó que actualmente la venta está en torno a las 140.000 unidades al año, lo cual no significa que el mercado esté saturado. Dijo que la demanda está satisfecha, y ahora se está atendiendo un mercado de reposición.
