–Para mí es una respuesta absolutamente lógica. O sea, cuando alguien me dice que tengo que pagar por algo que antes no pagaba, de primer momento también preguntaría por qué o qué beneficios voy a obtener, lo cual es absolutamente razonable. Sin embargo, pongamos un ejemplo simple: un exportador de carbón carga su contenedor con el producto, lo lleva al puerto y ese contenedor no pasó por el escáner, porque hoy no existe, y fue a Alemania. Pero en destino descubren que adentro alguien colocó un paquete de drogas. El procedimiento normal es averiguar quiénes son el importador y el exportador.
Se dictan órdenes de captura para ambos, a pesar de que ni el exportador ni su agente aduanero tienen algo que ver, porque las estadísticas demuestran que el 80% de estos envíos nada tienen que ver con el exportador e importador, sino con personas con acceso al puerto que esconden droga en diferentes contenedores para después rescatarla en destino.
El proceso judicial en destino implica que ambos operadores pueden ir a prisión, que tienen que contratar un abogado que les defienda y esperar qué resultados dan las averiguaciones. Pero en el caso de que el escáner esté, el exportador llega con su contenedor al puerto, se le hace el escaneo y hay una imagen que muestra que en el momento en que entregó el contenedor al puerto estaba limpio. Llega igual a Alemania y descubren que hay droga adentro, y la empresa le presta al exportador la imagen, demuestra que su responsabilidad está totalmente clara y allí termina la averiguación, por lo menos respecto del exportador.
–¿Cuál sería el beneficio para el caso de los importadores?
–Los importadores legales normalmente en el Paraguay se quejan de la competencia desleal, de que hay alguien importando sus productos, pagando menos impuestos y comiéndose su mercado. Les hemos escuchado a los perfumeros decir que los productos son copias. Esto se acaba con el escáner, que permite tener una fotografía de lo que está dentro del contenedor, sin necesidad de abrirlo. Eso quiere decir que la Aduana sabe qué se está importando, sin necesidad de que se abra el contenedor y se saque la mercancía. También se acabará el declarar licuadoras por perfumes, telas por pantalones, etc. Actualmente, llega el contenedor del importador a la Aduana y es seleccionado a abrirlo, y en el proceso de carga y descarga se dañan las mercancías o se roban. Estadísticamente en el mundo ese daño es valuado en el 1% del valor de todas las cargas. Entonces, creo que el importador estaría dispuesto a cambiar ese costo elevadísimo por US$ 2 por cada US$ 1.000 importado (para el exportador es US$ 1 por 1.000 exportado). O sea, creo que la diferencia está en un beneficio 500 veces mayor que el costo.
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–Los gremios empresariales del país pretenden que la Aduana absorba ese costo...
–Solo en países ricos el Estado ha asumido el costo de inspección, y solamente este costo, porque este es un tema un poco complicado. En este momento, si un exportador llega a los Estados Unidos y es seleccionado para ser escaneado, se tiene que poner en una cola. Eso significa que la mercancía se tiene que ir a un depósito, y el costo promedio es de unos US$ 750 dólares, no estamos hablando todavía del costo del escaneado. En México y Puerto Rico se cobra, y aquí se cobró en algún momento en Gical. Los países chicos no tienen forma de hacerle frente a una inversión de este tipo, porque no es solo la inversión inicial, sino lo complicado es el mantenimiento y la operación de los equipos. Panamá compró 10 equipos que en estos momentos están en desuso y ahora nos piden ayuda. No es que la Aduana paraguaya fue ineficiente para poder operar dos escáneres, es que es un proceso extremadamente complicado, donde el alto costo de mantenimiento debe incluirse.
