Borda lamenta desperdicio de fuerza laboral y critica causas

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La sociedad pierde por partida doble: desperdicia fuerza laboral y hay mayor inseguridad, a raíz de la debilidad de las políticas públicas, que hace “poco viable la coexistencia de la agricultura familiar campesina con las empresas agrícolas”, sostiene el economista y exministro de Hacienda Dionisio Borda.

“La matriz productiva dominante del Paraguay no posee la capacidad de generar suficientes puestos de trabajo y, por el contrario, tiende a expulsar masivamente la mano de obra del campo, excedente de la fuerza laboral que tiene escasa posibilidad de inserción en sectores económicos diferentes a la agricultura”, alega Borda, economista y exministro de Hacienda, en un análisis elaborado desde el Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), que él dirige.

“Este modelo de crecimiento de la frontera agrícola no ha sido acompañado por políticas agrarias de fortalecimiento de la agricultura familiar campesina para desacelerar la expulsión de la mano de obra rural”, y de esa forma “las fallas de las políticas agrícolas no han permitido que las pequeñas fincas compitan con éxito con las grandes empresas. Los resultados hubieran sido diferentes si se hubiese fortalecido la productividad de los rubros de renta y de consumo con nuevas especies y variedades de la agricultura familiar campesina; si se hubieran introducido nuevas tecnologías de producción, canales de comercialización y acceso a créditos blandos”, dice Borda.

El exministro resalta que las familias campesinas no están ajenas al consumismo y la atracción de la vida de la ciudad, de manera que muchos jóvenes terminan migrando a los núcleos, y algunos terminan dedicándose a recoger desechos de ciudades o a trabajos tan precarios como “limpiavidrios” o “cuidacoches”, y otros hasta caen en los negocios ilícitos y en la delincuencia.

Según estudios existen 405 asentamientos en diez ciudades de Gran Asunción, los que albergan a 38.000 familias.

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Remesas y emigración

Para el economista, una válvula de escape que alivia la presión en el mercado laboral es la emigración, sin embargo, los costos sociales de este fenómeno “son demasiado altos para ser compensados por las remesas, que frecuentemente son afectadas por ciclos económicos de países de destino”.

Para Borda los desafíos son: “Corregir las falencias de las políticas públicas, mejorar las condiciones de vida de las comunidades rurales y urbanas, incorporar la mano de obra excedente y mal utilizada en actividades productivas, y aumentar la contribución tributaria de los sectores más ricos para financiar programas productivos y empleos decentes que ayuden a mejorar el bienestar de la población más vulnerable”.