A los candidatos potables se les consulta “si pueden recuperar el prestigio de la empresa y qué estrategias implementaría para ello”.
Una vez que las personas acepten los cargos, el directorio de ambas empresas estatales deberá convocar a asamblea de accionistas. En el caso de la asamblea de la Copaco, participa la Procuraduría de la República porque el 99% de las acciones son del Estado. En el caso de Essap también participa la Procuraduría por el 99% de las acciones del Estado, y Ferrocarriles del Paraguay SA (Fepasa), que posee el 1%.
Respecto a la situación de las empresas públicas, la de Copaco no es fácil teniendo en cuenta que registra una pérdida acumulada de G. 50.000 millones, con un plantel de 5.200 funcionarios, que absorbe el 50% de sus ingresos. Cuando se convirtió en SA en el año 2000 se había quedado con unos 1.900 funcionarios porque muchos se acogieron al retiro voluntario. A causa de la politiquería y el amiguismo fueron ingresando más personas e inclusive algunos exfuncionarios que se habían acogido al retiro voluntario.
En lo que respecta a la Essap, el problema es menor porque no registra pérdidas económicas como Copaco, aunque también está superpoblada de funcionarios. De 1.600 que tenía en 2008 actualmente supera los 2.000. La aguatera pública es presidida por el ingeniero Jorge Pusineri, exintegrante del directorio bajo la presidencia de Andrés Rivarola (2012-2103) y exasesor técnico bajo la presidencia de Emiliano Insfrán Rolón (2008-2011). Los demás integrantes del directorio de la aguatera son Adalberto Echeverría y Nelson Chávez, exdiputado de Paraguarí (PLRA).
El titular de Copaco y Vox es el cuestionado excontralor Francisco Galiano Morán (PLRA). Lo acompañan en el directorio Enrique Estaque y Julio Jiménez Balbiani.