PUERTO FALCÓN, Dpto. de Presidente Hayes (Juan Jara, corresponsal). Ayer, a pesar de la inclemencia del tiempo, lluvias intermitentes durante casi toda la jornada, en este paso fronterizo la fila de vehículos con chapas de nuestro país, cuyos ocupantes se dirigían hasta el centro comercial de la localidad de Clorinda (Argentina), era impresionante. Los compatriotas siguen acudiendo en masa a sus establecimientos comerciales, atraídos por sus precios, por cierto muy ventajosos.
La baja cotización del peso argentino permite que haya diferencia de precios que llegan hasta el 50%. Estos precios son ventajosos para algunos. Sin embargo, para otros comercios locales esta práctica provoca serios perjuicios a la economía nacional.
Aunque existe un régimen para importación de mercaderías básicas denominado de pacotilla, que permite hacer compras hasta por 200 dólares, unos G. 868.000 al cambio actual, hay varias restricciones que nunca se cumplen.
En la lista de productos que no deben ingresar a nuestro país dentro de este régimen aparecen la carne bovina y porcina, carnes y despojos comestibles de aves, leche, huevos, miel natural, yerba mate, prendas de vestir para mayores y niños, tocador y calzados. Sin embargo, son los artículos que más piden nuestros compatriotas, obviamente debido a sus precios.
Un simple recorrido para comparar precios nos permitió verificar esta situación, en la que, por ejemplo, una botella de aceite de girasol de 1,5 litros en el mercado argentino cuesta entre 15 a 17 pesos, cuyo valor al cambio actual, unos 520 guaraníes, apenas oscila entre G. 7.500 y G. 9.000. Sin embargo, los aceites no se pueden traer porque poseen un régimen especial de subsidio por parte del Gobierno argentino.
Algo parecido ocurre con las garrafas de 10 kilos, cuyo precio es apenas de 16 pesos, unos 8.000 guaraníes, pero también está restringido su ingreso a nuestro país.
La fuerte presencia de compradores en Clorinda en los últimos meses llena las ventanillas de migraciones de ansiosos compradores de nuestro país. Lamentablemente, sus funcionarios, tanto de Puerto Falcón como de Clorinda, fueron superados por la demanda, por lo que los controles se volvieron muy lentos.
