Defectos del viaducto quedan en evidencia tras su habilitación

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Ayer fue habilitada oficialmente la circulación sobre el viaducto de Santa Teresa y Madame Lynch, y los defectos observados por la ciudadanía durante su construcción han quedado en evidencia. El punto más crítico se registra frente al Cementerio del Este, donde existe un permanente riesgo de embestir contra otros vehículos.

Tras 20 meses de ejecución, el viaducto de Santa Teresa y Madame Lynch quedó oficialmente habilitado ayer, cuando se liberó la circulación sobre ambas calzadas del puente, como también sobre la avenida Santa Teresa.

Ayer, sábado, un día no laboral en muchas instituciones y, por ende, de menor tráfico, los problemas frente al Cementerio del Este se hicieron evidentes. No hay espacio suficiente para los vehículos que giran desde Santa Teresa a Madame Lynch con dirección a Aviadores del Chaco.

Los automóviles que intentan meterse deben hacerlo sorteando la cola de vehículos que bajan del puente a gran velocidad, muchos de ellos camiones de gran porte. El riesgo de embestida entre vehículos es permanente.

Para evitar colisiones, el MOPC colocó una señal de “Pare” que casi nadie respeta, y quienes sí lo hacen forman un cuello de botella en cuestión de segundos, debido a la gran aglomeración de móviles en este punto.

La falta de un tercer carril es notoria y evidente. Sin él, como ayer pudimos apreciar, es imposible que los vehículos que vienen por Santa Teresa se incorporen a Madame Lynch a una velocidad constante que impida aglomeraciones, pero sin arriesgarse ellos y comprometer a los que bajan del puente sobre Madame Lynch.

Una lomada sobre el puente

El viaducto probablemente debe ser el más curvilíneo que se construyó en el país, según el Ministerio de Obras Públicas, supuestamente por la falta de espacio.

Justo en la parte más sinuosa, en la que descienden los vehículos con dirección norte-sur, se observa una pronunciada pendiente en la unión de dos bloques, casi comparable con una lomada. Ayer se podía ver cómo los automóviles que bajaban a gran velocidad debían frenar bruscamente sobre la pendiente y hacer maniobras peligrosas para no embestir el muro.

Costosa obra

La obra se adjudicó a TR Construcciones, de Teodoro Riveros, en el 2012 por el precio de G. 26.000 millones. Más tarde, con algunas imprevisiones y pedidos de ampliaciones, el costo trepó a G. 31.000 millones.

La empresa no se hizo cargo de la reparación de todas las calles alternativas.