... No obstante, el horizonte paraguayo en ese singular contexto antes que despejarse se ensombrece debido a la presencia de densos nubarrones de dudas, incertidumbres y hasta de sospechas.
La estrategia nacional, que debería ser meridianamente clara, inclusive para los administradores de turno –del país y de Itaipú– es la disponibilidad plena de la potencia –y por ende, de su energía– de las diez unidades de 50 Hz, que pertenecen al Paraguay, con líneas de transmisión o sin ellas, porque en esa central ya no debemos admitir la pérdida de soberanía con el pretexto de la precariedad o deficiencia infraestructural. En palabras más simples, si Brasil necesita de nuestra energía debe pagar por ella un ¡justo precio!, porque ¡es nuestra! Qué haremos con ella es asunto nuestro.
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