–El presidente va a participar de un foro de la OCDE en París en junio. ¿Qué es la OCDE?
–Efectivamente, el presidente Cartes confirmó su presencia el 3 de junio. Va a exponer sobre la experiencia de su Gobierno en la lucha contra la pobreza. También hablará sobre las cadenas de producción y las oportunidades que Paraguay ofrece a inversionistas en producción de alimentos. El foro de la OECD debatirá sobre crecimiento inclusivo y productividad; innovación y economía digital, y cooperación internacional para aplicar acuerdos y normas. La OCDE es un club de 34 países desarrollados de Europa, Asia y dos de América (Chile y México), si bien Colombia y Costa Rica están en proceso de incorporación. Paraguay decidió acercarse al organismo para ir incorporando las buenas prácticas tanto de funcionamiento democrático y transparencia, así como economía de mercado. La OCDE ayuda a los países en vías de desarrollo que aceptan sus normativas para transparentar las cuentas públicas, para prevenir la corrupción y la evasión fiscal.
–¿Cómo hacen?
–Por un lado, trabajamos en estadísticas. De esa forma, tratamos de ayudar a los gobiernos a tomar decisiones en políticas públicas, pero también tenemos lo que llamamos instrumentos, que son como recomendaciones para mejorar las políticas públicas en los países miembros. Paraguay tiene una muy fuerte determinación de utilizar los instrumentos de la OCDE para modernizar sus instituciones y políticas públicas. Hemos acordado trabajar juntos para apoyar esta dinámica. Paraguay está en proceso de ser miembro del Centro de Desarrollo de la OCDE, que es como una entidad dentro de la organización para que los países en vías de desarrollo se beneficien del trabajo que hacemos.
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–¿Cual es el beneficio?
–Por una parte, es el apoyo que va a recibir para mejorar sus políticas públicas. También le abre una dimensión para relacionarse e integrarse con las economías de los países miembros de la OCDE. Estar en esta organización es una señal muy importante para los grandes inversionistas, una garantía que les dice que Paraguay tiene una economía muy dinámica, con un gobierno que tiene la determinación política de mejorar su ambiente social y económico. La OCDE es un jugador importante en las relaciones exteriores.
–¿Cuáles son las condiciones para el Paraguay?
–Como le dije, primero, determinación política, y si está dispuesto a transformar sus políticas públicas, a combatir la evasión fiscal, si está dispuesto al intercambio de información bancaria, que va a permitir luchar contra este flagelo a nivel mundial. Concretamente, estamos hablando de reglas y leyes que sirvan de instrumento para trabajar con sus pares de otros países. También estamos hablando de la política de inversión en general y el tratamiento de los inversionistas a nivel nacional e internacional. Nos interesa mejorar la eficiencia de la política educativa que hemos visto está en el debate nacional ahora en Paraguay.
–¿Cuál es el diagnóstico que tienen del país?
–Estamos en proceso de hacer este diagnóstico. Lo que es muy claro es la determinación del Gobierno de llevar adelante las buenas prácticas de otros países. Por eso queremos apoyar a Paraguay. Vemos que hay un cambio fuerte en América del Sur, y Paraguay es uno de los que están a la vanguardia de las reformas que son necesarias para modernizar el país. No me corresponde hablar del compromiso del Gobierno actual, pero me parece que es muy fuerte.
–¿Cuáles son las recomendaciones que harían ustedes?
–Bueno, es un poco prematuro hablar de eso. El Gobierno ha identificado una serie de áreas. El objetivo es, por un lado, el desarrollo pero también el bienestar de la población que para la OCDE es muy importante. Vamos a trabajar para producir datos sobre el bienestar, los ingresos, calidad de vida y acceso a la educación.
–¿Cómo radicar capitales en a un país pequeño y desconocido en el mundo? Es la cuestión...
–El contexto económico global es muy difícil en este momento, más todavía para países en desarrollo; pero Paraguay sale bastante bien parado de esta situación. Consideramos, por otra parte, que el cambio de Gobierno y la nueva dinámica positiva en Argentina y Brasil tendrán beneficios inmediatos para toda la región. Las crisis traen oportunidades...
–¿A usted le parece que esta desaceleración económica, la crisis, también incita a la inestabilidad?
–Bueno, no puedo opinar sobre eso porque no es mi ámbito. El aspecto positivo es cuando todo está bien. Si todo está mal, es muy difícil hacer reformas. Los que mueven la economía están siempre pendientes de cómo termina el partido cuando hay una incertidumbre. Lo importante aquí es la garantía de libertad y transparencia, la que permite a los medios informar acerca de las políticas públicas para contribuir a la situación en el mediano plazo.
–¿Cual es la perspectiva que tiene la OCDE de la crisis?
–La situación de la economía mundial está difícil. Una parte de la solución vendrá de los países en desarrollo. En esta coyuntura, Paraguay haría bien en perfeccionar su política educativa para enfrentar mejor los desafíos para su desarrollo futuro.
–¿Ven alguna ventaja de Paraguay sobre los demás de la región en el medio de la crisis?
–Eso le voy a poder responder con más seguridad luego del proceso de análisis que hemos empezado en comparación con otros países de la región, pero también de los demás países de la OCDE. Lo visible es la apertura sobre el sector privado y la inversión extranjera. Es una fortaleza no temer la competencia, utilizar la competencia para progresar en el desarrollo económico. No es ese el caso en todos los países.
–La corrupción es el mal mayor de nuestros países. Presidentes, expresidentes, están en problemas. ¿Cuál es la receta?
–Es cierto. Todos los países tienen problemas de corrupción. Lo mejor para luchar contra la corrupción es construir instituciones que funcionen con sentido de responsabilidad, que las políticas públicas sean claras, no difíciles de implementar. Lo importante es la prevención. En un país como Paraguay es más fácil que en países con mayor población. Si hay determinación política, es posible.
–¿Cuál fue la debilidad de Brasil?
–Sus políticas públicas ineficientes o demasiado complicadas. El tamaño del país también tiene su influencia. La política fiscal no funciona bien, el sistema impositivo es muy complicado y difícil de implementar. El ámbito regulatorio es muy complejo. Hay incentivos para acortar los procesos burocráticos con corrupción, así que volvemos al tema de que si hay buenas políticas y buenas instituciones no se van a crear incentivos para la corrupción...
Entrevista de Hugo Ruiz Olazar
(holazar@abc.com.py)
