10 de Julio de 2017

| INVOLUCRA A GOBIERNOS, EMPRESAS Y CIUDADANÍA

Instan a adecuarse al pacto sobre desarrollo sostenible

Por Hugo Ruiz Olazar

En estos 15 años las nuevas tecnologías revolucionaron al mundo. Todo es más transparente. El fenómeno lleva a las empresas a interconectarse con los gobiernos y la sociedad civil para seguir una agenda homogénea a favor del desarrollo sostenible. En esta entrevista, Javier Cortés, director de Pacto Global, con sede en Nueva York, explica la iniciativa nacida en Naciones Unidas en 2015 por la cual las empresas pueden obtener un plus si se adecuan a los nuevos estándares internacionales.

–¿Qué es el pacto global? 

–Es una iniciativa voluntaria promovida por Naciones Unidas, en la cual las empresas y organizaciones se comprometen a alinear sus estrategias y operaciones con 10 principios universalmente aceptados en cuatro áreas temáticas: derechos humanos, derechos laborales, medio ambiente y anticorrupción. Es una iniciativa que lanza Kofi Annan en el año 99 al mundo empresarial para dar un paso adelante en los valores de Naciones Unidas a favor del desarrollo sostenible.

–¿Qué hacen las empresas? 

–En estos 15 años ha habido una revolución. Hay autores que hablan de un cambio de era. Las tecnologías han puesto al mundo patas para arriba. Han generado entornos más magmáticos, interconectados, más transparentes que nunca. Es un desafío para todos los actores sociales. En ese contexto, esta es una propuesta de valor: alinear a la empresa a los objetivos de desarrollo de la sociedad donde opera.

–¿Cuáles son los objetivos? 

–Por ejemplo: sostenibilidad medioambiental, crecimiento inclusivo, economías productivas que permitan a las personas a acceder a procesos de generación de rentas, fundamentalmente a través del empleo. Estos objetivos no lo puede conseguir la política pública sola. Hoy, los incentivos que llevan a la empresa a sumarse a estos desafíos son puramente económicos. El objetivo es rendir cuentas a la sociedad todos los días por medio de las tecnologías. Las tecnologías han empoderado la interacción social.

–¿Por qué recurrirían a Pacto Global las empresas? 

–Para hacer mejor negocio, para tener más competitividad le damos a la empresa una agenda con objetivos, metas e indicadores claros donde alinear sus objetivos de negocios con los objetivos de una política pública, con los objetivos que comparte el resto de la sociedad en función a la agenda de desarrollo sostenible.

–¿De cuándo es esa agenda? 

–De 2015. Involucra a empresas, a la sociedad civil, a los gobiernos. Naciones Unidas se reinventa desde entonces como entidad global, entendiendo que hoy en día no son solamente los gobiernos los que marcan los cambios en las sociedades. Hoy día todos somos actores. Se convoca a todos para ponernos de acuerdo sobre los objetivos de la humanidad los próximos 15 años.

–¿Qué sacan las empresas que se alinean? 

–Las empresas que se adecuan al modelo de desarrollo sostenible tienen que mostrar por ejemplo la manera que contratan su cadena de valor: cómo producen, cómo contratan, cómo gestionan sus residuos, su departamento de innovación y desarrollo... Nosotros les damos herramientas para que minimicen o eliminen los impactos negativos y multipliquen los positivos. Eso necesariamente le da valor a la empresa, ante un inversionista o ante una licitación pública. La empresa tiene un plus cuando demuestra que se adecúa a los objetivos del Estado en asuntos de medio ambiente, por ejemplo. Puede conseguir mejores contratos gracias a sus innovaciones para volver a la compañía más sostenible. Otro plus es entrenar a los empleados para inculcar en sostenibilidad a sus propias familias o captando a los mejores de los colegios y universidades. Aquí importa todo lo que la empresa pueda ayudar a construir desde la realidad local donde interactúa, sea desde Asunción, Bangladesh o Estocolmo.

–¿Cuál es un ejemplo de empresa sumada al pacto? 

–A nivel grande, pongamos por ejemplo Unilever. Su líder es (el holandés) Paul Polman. El ha puesto unas cláusulas para que todas las empresas que se suman a su cadena de suministro –que es inmensa en el mundo– tienen que cumplir con esos objetivos, alinearse con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS). De esa forma garantiza que su modelo de negocio y su marca tengan un impacto transformador en el mundo en forma exponencial. Por más pequeño que sea que contrate con su cadena de suministro va a tener que alinearse con esta agenda de desarrollo sostenible.

–¿Cuál es esa agenda? 

–Combate de la pobreza, hambre cero, salud y bienestar, educación de calidad, igualdad de género. Son desafíos del planeta para los próximos 15 años. Fueron tres años de negociaciones. Aprobó la asamblea de Naciones Unidas. Lo apoyó el Papa, los jefes de Estado de 190 países, los líderes empresariales globales como Polman, entre otros...

–¿Eso existe en Paraguay? 

–Paraguay es uno de los firmantes. Hay una comisión que trabaja dentro del Pacto, que congrega a empresas, academias, universidades. En esta visita a Asunción nos reunimos con el director del comité interinstitucional que lidera la Cancillería localmente. Los propios actores eligen qué puntos de la agenda van a ir trabajando. A Paraguay por ejemplo le puede interesar el tema pobreza: hambre, desigualdad de género, protección de los recursos naturales. Establecemos una colaboración desde la lógica social. La política pública tiene que buscar una asociación con el empresariado, con la ciudadanía empoderada por las tecnologías. Estamos en 70 países. A nivel local hay 72 miembros, 40 del sector empresarial, empresas grandes y pequeñas, muchas conocidas, y también las ONG importantes.

–¿Qué se hace con ellas? 

–Si usted se dedica al transporte y contamina entonces se compromete a paliar esa contaminación plantando árboles por ejemplo, como hace “A Todo Pulmón”. También puede estar comprando hectáreas de bosques para complementar esa parte medioambiental. Se hacen talleres, se dictan conferencias, sobre todo en la parte educativa, instrucción para empresas. Tenemos cinco mesas temáticas en Paraguay, con 10 a 15 empresas trabajando en cada una, ad honorem, como la mesa anticorrupción, mesa de medio ambiente, de derechos laborales. Los propios directores ceden el espacio y el tiempo para trabajar voluntariamente en esas mesas.

–¿Qué se busca con el tema Igualdad de Género? 

–La no discriminación de la mujer. El BID por ejemplo, para prestar un crédito a una empresa vialera le pide que incluya en su nómina mujeres, por pliego de licitaciones. Eso obliga a las empresas a no discriminar. Fundamenta porqué las mujeres son buenas para determinados puestos y por qué son en otros casos mejores que los hombres. Uno de los casos es el que demuestra que la mujer es menos corrupta que el hombre y para las supervisiones de obras, que es mejor tener mujeres que hombres.

–Después del caso Odebrecht, esa creencia parece que se quebró. Hombres y mujeres, cuando hay tentaciones... 

–Las estadísticas cuantifican cómo mejora productivamente la empresa que incorpora mujeres. Suman a 14% en mejora de productividad. No está en el ámbito discursivo o cultural. Es cuantificable en número. Un empresario lo entiende perfectamente.. Es un desafío para todos y eso nos permite que ese desafío lo llevemos a un espacio común y compartido...

holazar@abc.com.py

 
 

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