Conforme a nuestra fuente, no se logró un acuerdo, pero “se avanzó” en entender las inquietudes de las partes y se acordó un plazo (sin definición) para evaluar esas posiciones, y luego avanzar. Dijo que no hay ninguna “posición definitiva o radical”, y que hay “muy buenas condiciones de diálogo”.
Para el lado brasileño, la “definición de un cronograma” de contratación a largo plazo (2019-2022) garantizaría a la binacional los “ingresos necesarios” para el pago de las obligaciones financieras de Itaipú, hasta la renegociación del Anexo C, del Tratado en el 2023, cuando la deuda estará totalmente cancelada. Aparentemente, la contraparte brasileña busca que ANDE pague por la energía más cara.