–Ing. Pedro Ferreira, decano de la Fiuna: Me da la impresión que esos son los números argentinos, pero el Paraguay no estuvo de acuerdo en la aplicación de intereses desde un principio en las negociaciones. Yo supongo que el Paraguay también llevó sus números a la mesa. Además, la deuda de EBISA con la Yacyretá tenía que ser más de los US$ 2.400 millones. ¿Cómo se dio eso?
–Ing. Recalde: En realidad, los números que mostramos son del balance, no son ni argentinos ni paraguayos, sino los asentados en el balance. Una de las cosas que más se forzó y que finalmente no se pudo conseguir fue la eliminación de la actualización de los aportes de capital. Ese fue el motivo y si en el 2006 desapareció porque se llevó la deuda en términos de energía. Esos números (del acuerdo) nosotros no discutimos porque están en el balance auditado que acompañamos con nuestra gente de contabilidad y con nuestra auditoría externa.
–Ing. Roberto Fariña, director de Energía del VMME: Referente a la deuda de la ANDE por venta de energía, ¿con qué se contrastó ese monto, puesto que se toma como referencia los valores de la Nota Reversal de 1992 y la diferencia de la tarifa provisoria aplicada por la ANDE; pero ¿cómo surge ese número?
–Ing. Recalde: El hecho que la ANDE haya adoptado una tarifa provisoria fue una decisión unilateral que fue aceptada en su momento por Yacyretá como un pago parcial. Eso entendemos que la ANDE, para no desfasarse, mucho tenía que haber sido reajustando en el tiempo. Una de las posiciones paraguayas, aunque no muy fuerte era que la ANDE tenía que pagar solo 116 millones de dólares, considerando el ajuste que habría que hacer sobre la tarifa básica. En eso la respuesta del otro lado fue que si se tomaba como referencia la tarifa de la ANDE también debía haber sido aplicada a EBISA sobre toda la energía que consumió, porque no puede haber dos valores diferentes de tarifa para uno y otro país. Si se adoptaba la tarifa menor, lógicamente se tenía que cerrar con notas de crédito para quien pagó demás, entonces, íbamos a terminar debiendo como US$ 5.000 millones a EBISA. Entonces se consideró más prudente aceptar la tarifa de la Nota Reversal de 1992, sobre todo porque ese monto se iba consolidar con las acreencias por territorio inundado que tiene el estado paraguayo. Entonces, el Estado va a pagar a cuenta de la ANDE –no por la ANDE– y en algún momento se va a ir compensando con la ANDE, seguramente a cuenta de la deuda por suministro de energía de las instituciones del estado. El concepto fue ese de la tarifa única. Se tomó la de la Nota Reversal de 1992 porque si se tomaba lo que dice el Anexo C la tarifa se dispara, esa es la pura verdad.
