La EBY destina millonarios fondos a programas para construcción de viviendas, pavimentación de rutas y caminos, asistencia a campesinos productores y pescadores, entre otros. “El problema es que con el esquema actual, el director paraguayo debe estar en casi 70% de su tiempo atendiendo pedidos y llamados de los dirigentes de diferentes sectores y no se ocupa de la central hidroeléctrica. En cambio, el director argentino pasa el 99% de su gestión ocupándose de la generación de energía, que es la función principal de la EBY”, afirmó.
Insistió en que la vía más correcta para transparentar y controlar la ejecución de los programas sociales es que se orienten los fondos a los organismos creados para eso, como la Senavitat, el MOPC o el MAG. “No es función de la EBY construir caminos, escuelas o equipar hospitales”, señaló y sugirió que los recursos sean transferidos con el mismo procedimiento que se realizan los pagos por cesión de energía, donde la binacional es solo un intermediario en la gestión de los fondos y que una dependencia coordine su distribución.
