Presentan base de datos sobre las trabas a exportaciones nacionales

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El Ministerio de Industria y Comercio presentó ayer una base de datos sobre barreras a las exportaciones paraguayas, resultado de un trabajo de consultoría que hizo con el apoyo de la Unión Europea. Si bien el documento, al que se puede acceder por internet, también abarca mercados de extrazona, revela que, a pesar del Mercosur, Argentina, Brasil y Uruguay han mantenido las trabas.

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El documento tiene por objeto construir la base de datos y estrategias tendientes a la remoción de esas trabas en el comercio exterior del país. El trabajo, al que se puede acceder ingresando a www.snin.gov.py (organismo dependiente del MIC), define barreras a las exportaciones como “la serie de reglamentos y requisitos técnicos, administrativos, financieros, entre otros, que los países imponen con carácter obligatorio para ingresar a sus respectivos mercados”.

En el inicio de la página electrónica se indica que los usuarios tienen la posibilidad de participar mediante sus comentarios en los anteproyectos de reglamentos técnicos paraguayos o en las notificaciones internacionales pendientes de aprobación. Para facilitar esta tarea, se deben registrar al “servicio de alerta al exportador” para disponer de la información en forma temprana y categorizada.

Al analizar los mercados del Mercosur, el documento señala que la Argentina, por ejemplo, luego de ser protagonista de una de las reformas comerciales más ambiciosas de América Latina en los años 90, ha revertido sus políticas en los últimos años y hoy se adhiere a un duro proteccionismo en materia de comercio internacional, a contramano de todos los tratados internacionales de los que es parte.

Agrega que la profundización de medidas propias de mediados del siglo XX, aplicadas en pleno siglo XXI, están produciendo un paulatino cierre de la economía al comercio, castigando a las eficientes industrias exportadoras y beneficiando a industrias débiles de sustitución de importaciones a las que se protege sin limitación alguna de costos.

Al referirse a la política comercial del Brasil, señala que persisten residuos de su “vieja política desarrollista”, basada en el proteccionismo y el papel rector del Estado en la economía, así como con la respuesta del Gobierno a las demandas de su industria para neutralizar, al menos en parte, los efectos comerciales de la fuerte apreciación del real, debido a la enorme entrada de capitales de la última década.

Añade que tal tipo de política no transforma a Brasil en un socio comercial que pueda ser considerado una locomotora para la integración económica, sino más bien como un país con estrategias de largo plazo para construir un liderazgo en América del Sur, aún a costa de un paso relativamente lento en la internacionalización de su dinámica economía.