El presidente de la ANDE manifestó que la inversión en infraestructura eléctrica, cuya construcción es impulsada por el ente estatal, es solamente una parte todo lo que nuestro país requiere para acceder al 100% de la energía, que por derecho le corresponde en Itaipú Binacional.
El funcionario agregó el martes último, tanto en el marco de un encuentro convocado por las comisiones de Entes Binacionales y Minas y Energía de Diputados, como en un panel organizado por el Centro Paraguayo de Ingenieros, que la construcción de cinco o seis líneas de 500 kV es una condición indispensable para absorber toda la energía paraguaya de Itaipú y también de Yacyretá, pero no es suficiente.
Explicó que tras asegurar el acceso al 100% de esa energía, será necesaria promover el consumo de “esta riqueza” que posee el país: energía limpia y renovable, durante todo el año, no solamente en el verano, cuando se dan los mayores picos de carga del sistema local. Sobre el punto, dijo que este verano el consumo del sistema eléctrico paraguayo rondó los 3.500 MW, que es prácticamente el 50% de esa energía que corresponde a nuestro país en Itaipú.
El ingeniero Ferreira apuntó que ese consumo debe ser constante durante todo el año, especialmente en el invierno, para lo cual hay que establecer políticas de incentivos para inversiones en actividades económicas, especialmente industriales, que generen “empleos decentes”, que cumplan con todas sus obligaciones laborales establecidas en el Código del Trabajo, y con trabajadores con seguro social en IPS.
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En ese sentido, afirmó que también se dará gran importancia a la “movilidad eléctrica”, con la concesión de tarifas “muy bajas” para la carga de todo tipo de medios de transportes eléctricos, sobre todo de las zonas urbanas.
Acotó que la ANDE pretende crear las condiciones físicas para el acceso a energía segura, confiable y de calidad, pero también se tendrá que prever la posibilidad de la venta del excedente de esa energía al mercado regional, con la participación de comercializadores privados, a cuenta y riesgo de los mismos.
Déficit
Ferreira se refirió igualmente al déficit que el país puede soportar en un futuro cercano. “A este ritmo de requerimiento de potencia de la población alcanzaríamos muy pronto nuestros límites. En el sistema eléctrico hablar del 2030-2033, es decir, que está en nuestras narices. Esto implica una serie de cambios que tenemos que tener, algunos de ellos tienen que ver en cómo usamos y/o mal usamos la energía en nuestros hogares, y otros relacionados a infraestructuras que tienen que hacerse de cómo poder disminuir la punta del sistema y usar mejor esa energía”, dijo.
Añadió que en materia de energía el horizonte sería el 2041. “Pero tampoco está muy lejos. No podemos pensar que nuestra actual disponibilidad de energía y potencia es eterna”, alertó.
