Dijo desde la UIP ha seguido muy de cerca el trabajo que viene haciendo desde hace años el Grupo de Investigación en Sistemas Energéticos de la Universidad Nacional de Asunción (GISE-UNA), que se resume en que en el año 2023 pueden presentarse dos escenarios y en cualquiera de ellos nuestro país debe desplegar una estrategia que le permita usar su excedente de energía para lograr una inversión en educación del 7% del PIB y realizar fuertes inversiones en infraestructura.
Planteó que nuestros negociadores deberán tener mucho cuidado en los escenarios que se presentarán entre el 2021 y el 2023. Dijo que uno de ellos guarda relación con mantener el nivel actual de tarifas de Itaipú, en cuyo caso Paraguay tendría una renta aproximada de US$ 1.000 millones adicionales por año; o que no se modifique el costo del servicio, en cuyo caso la tarifa tendrá una reducción cercana al 60%.
“En el segundo escenario, es decir, en el que no se produzcan cambios y se mantengan los componentes actuales del Costo de Servicio de Electricidad (CUSE), excluyendo la deuda ya saldada, la estrategia para sacar provecho deberá ser otra y el GISE apunta principalmente a impulsar el desarrollo de la industria, lo que permitirá crear dos millones de empleos nuevos y cuadruplicar el PIB”, destacó el dirigente industrial.
Agregó que ante esta perfectiva, la UIP pedirá tener una “activa participación” en el diseño de esa política industrial, en la que viene insistiendo hace décadas. “Si bien es el gobierno el que debe conducirla, como gremio que aglutina los intereses de la industria ponemos a disposición toda cuanto esté a nuestro alcance para que sea una realidad. De hecho, hemos venido haciendo esfuerzos anticipadamente para prepararnos para el momento”, dijo.
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