El primero en referirse al tema fue el senador Miguel López Perito, quien relató los hechos acontecidos hace más de diez años cuando la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), también bajo la dirección del Ing. Ángel María Recalde, pretendió impulsar el mismo proyecto de maquinizar el brazo Aña Cua.
En su intervención de ayer en el pleno del Senado, López Perito mostró cuál es la situación actual del sistema eléctrico con la potencia instalada y disponible que tiene el Paraguay (ver infografía). En ese sentido, detalló que el total de la potencia instalada en el país es de 8.550 megawatts (MW); mientras que el consumo actual de potencia es de 3.500 MW, quedando aún disponibles 5.550 MW. Por consiguiente, no puede decirse que construir Aña Cua, cuya potencia máxima será de 270 MW (135 MW para el Paraguay), debe ser una “prioridad” para nuestro país. Según López Perito, llama la atención la insistencia de Recalde y las actuales autoridades en llevar a cabo estas obras.
“Entonces uno se pregunta por qué el interés en generar más potencia, cuando lo que en realidad lo que hay que hacer es ver cómo usar esta potencia que Paraguay tiene disponible. Se necesita nada más que instalar los canales de transmisión desde las centrales hasta los puntos estratégicos de distribución”, señaló. Recordó que en 2006 se produjo esta misma discusión y aparecía la empresa argentina Industrias Metalúrgicas Pescarmona SA (Impsa) en escena bajo la figura de iniciador privado, cuando en realidad ese proyecto fue pagado por la EBY a un grupo de consultores. “Pescarmona se apropió del proyecto y lo presentó como propio”, recordó el senador.
Hoy la misma empresa aparece como una de las interesadas en adjudicarse el contrato de Aña Cua, alegó.
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En este mismo sentido habló la senadora Desirée Masi y relató que IMPSA es una empresa en quiebra que ve a Yacyretá como su “salvación”, según publicaciones del vecino país, lo cual es preocupante, afirmó.
A su turno, el senador Miguel Abdón Saguier reiteró que Aña Cua está previsto como un vertedero en el Anexo B del Tratado y no como central. “Lo que están queriendo hacer es una obra nueva, lo que significa que tendrán que venir unas notas reversales para que sean analizadas por el Congreso”, sostuvo el legislador.
Gobierno cambió su posición
Al inicio de la revisión del Anexo C del Tratado, en junio de 2014, el gobierno paraguayo expresó que la condición para avanzar en nuevos proyectos hidroeléctricos en Yacyretá, era la “clarificación” de todas las cuentas de la entidad. Sin embargo, ahora se dejó de lado dicho requisito, señalaron los senadores. “El canciller (Loizaga) sostuvo que la posición fue clara desde un principio, se acordó avanzar pero eso estaba sujeto a solucionar primero la deuda. Por qué el gobierno cambió de posición, eso deben explicar”, señaló Masi. En tanto, Saguier recordó que había un consenso trasversal muy amplio de no realizar ninguna obra antes de solucionar la deuda y ahora se está a atropellando otra vez el tratado. “Vamos a caer en el error de los hechos consumados en contra de los intereses del Paraguay”, insistió.