Sucesión de lluvias y temperaturas altas destruye cultivos en las fincas

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Los productores frutihortícolas del departamento de Itapúa están atravesando una penosa situación por el impacto negativo del fenómeno El Niño. A las reiteradas lluvias, tormentas y en algunos casos granizos, se sumaron también las muy altas temperaturas, que aceleran la descomposición de plantaciones antes de su desarrollo total.

CAMBYRETÁ, Itapúa (De nuestra redacción regional).El calor y el sol fuerte hacen reventar los melones y sandías; este año se cosechó muy poco, se pudrió cerca del 80% de lo cultivado, informó el productor Marcelo Gauto, de Cambyretá.

“Las sandías revientan, a veces porque están maduras y otras porque el sol es muy fuerte y las resquebraja. Las que más revientan son las redondas”, comentó Marcelo.

Esta temporada fueron pocas las sandías que se lograron salvar. “Si la planta se resquebraja, ya le entran las plagas y se pudre. No para de llover; esta temporada no habrá pepinos ni melón. Nada aguanta en medio de este clima”, señaló.

Las reiteradas lluvias provocan el ataque de insectos y la proliferación de enfermedades en los cultivos, y en este época, según el productor, todo lo que es lechuga, acelga, incluso cebollita se perdieron.

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Agregó que el melón prácticamente no dio nada, aunque el locote y el pepino, con muchos cuidados, se pudo cosechar algo, al igual que el tomate, pero muy poco.

Argumentó que no fue sólo el exceso de agua, sino también las altas temperaturas, que hacen que todo se pudra, detalló.

Los mejores productores de sandías de la región, en Paso Güembé, distrito de Trinidad, sufren igualmente la angustiosa realidad. “Dicen que va a seguir lloviendo hasta marzo”, repiten en la zona, tratando de tener una perspectiva sobre lo que van a hacer con sus cultivos, pero en realidad no lo saben”, acotó.

Por otra parte, el titular del Comité de Productores de Paso Güembé, Víctor Leiva, señaló que los agricultores lograron cosechar sandías, pero con mucho esfuerzo y en menor cantidad que de años anteriores.

Añadió que incluso las verduras producidas bajo invernaderos o mallas de media sombra se están pudriendo, y que en el mejor de los casos se logra cosechar con calidad y productividad inferiores a lo acostumbrado.

Mandioca, perjudicada

La mandioca nueva también empezó a desarrollar manchas por la humedad, y las verduras de hoja casi no se desarrollan bien.

Al respecto, Pedro Kalpe, de Barrero Guazú, Cambyretá, opinó que el rubro anual más afectado de la zona es la mandioca, porque tanta agua en la tierra afecta la parte comestible, las raíces.

A su vez, María Klimchuk, productora de Capitán Miranda, señaló que la situación complica especialmente a los pequeños horticultores. “Es un trabajo duro sembrar, y tras arruinarse todo, volver a sembrar”, dijo. En los invernaderos, la pelea por salvar las hortalizas es diaria. La lechuga es el cultivo más frágil y este año este producto escasea en los supermercados de Encarnación. “El panorama es desolador en todos los cultivos”, aseveró.

Mal estado de caminos

Y como si fuera poco, al impacto del clima se suman los caminos en mal estado, que impiden a los productores llevar a los centros de comercialización las pocas cosechas que pueden lograr.

Es necesario que las autoridades acudan con urgencia en auxilio de los productores afectados de esta parte del país.

Recordemos que varias organizaciones campesinas solicitaron a través de la prensa que debido al impacto del clima sobre la producción agrícola, las autoridades implementen medidas para subsanar la situación.