La isla tiene en total 136 hectáreas, pero unas 48 de ellas son las ocupadas desde hace más de 40 años por el comité, compuesto por 25 familias que viven y producen hortalizas en el sitio, según lo informado por Estelvina Bogado, secretaria de actas, y el abogado Justino Cristaldo, en visita a nuestra redacción.
Explicaron que la asociación está con documentaciones desde 2004 y desde 2006 arrienda de forma ininterrumpida las 48 hectáreas, firmando contratos con el Indert y pagando la cuota correspondiente. Sin embargo, desde enero de este año comenzaron a tener conflictos con terceros, que se instalaron en una parte de la superficie que el comité tiene en posesión.
“Otro grupo de personas apareció de un día para otro en una parte de la isla y comenzó a explotar el servicio de amarradero, sin tener título sobre el terreno y sin respetar las leyes ambientales. Amarraban barcos a los árboles y los limpiaban en el río”, explicó Estelvina.
Ahora, este otro grupo de personas solicitó la adjudicación de las tierras ante el Indert, y en lugar de negarle el pedido, pues el lugar ya está siendo arrendado por el comité, el ente rural dio curso favorable a la solicitud.
“Ellos se apropiaron hasta del lugar donde anteriormente teníamos nuestro local de la asociación, que se había quemado en julio pasado de forma muy misteriosa. Nosotros sospechamos que esta misma gente habría quemado para poder quedarse allí, porque ahora limpiaron el terreno y pusieron “muertos de amarre” (poste para sujetar embarcaciones); eso, después de que le denunciamos ante Seam, porque antes usaban árboles”, resaltó.
Finalmente, reiteró la necesidad de que Seam e Indert intervengan en favor de los poseedores del lugar y del medio ambiente.
