“Es triste ver que ni en la tumba uno puede estar tranquilo aquí. Los panteones y las tumbas están muy cerca uno de otro, sin quedar espacio para el desplazamiento. Además en el cementerio existe una superpoblación”, se lamentó Tomás Téllez.
En todo el camposanto se pueden observar tumbas abandonadas y otras con féretros abiertos donde se puede divisar al difunto, indicó Téllez.
Otros denunciantes señalan que el camposanto se convirtió en un sitio de encuentro de adictos a las drogas en horario nocturno. Utilizan el recinto como guarida para después salir a las calles adyacentes a cometer asaltos.
La intendenta Carolina Aranda (PLRA) aseguró que constantemente realizan la limpieza del camposanto, pero que en las últimas semanas se vieron obligados a priorizar a las instituciones educativas. Una vez que las cuadrillas se liberen serán destinadas al cementerio, anunció.