El mirador, muy apreciado por los turistas y pobladores, era un sitio ideal para captar las mejores imágenes del pueblo y particularmente de las ruinas del templo San Carlos Borromeo. Igualmente, las parejas de enamorados disfrutaban del motivador lugar, desde el que se podía apreciar la puesta del sol.
Los pobladores esperan que el sitio sea reconstruido, pero ahora sobre bases más sólidas para impedir que la naturaleza vuelva a derribar la obra.
Por otro lado, también se aguarda una nueva inversión para dar continuidad al muro que protege parcialmente el casco histórico de Humaitá.
En la primera etapa se construyeron unos 200 metros de pedraplén con lo que se protegen los restos del templo de San Carlos. Aún faltan 300 metros, completando los 500 metros que habían solicitado los pobladores, para evitar que las aguas puedan dañar el museo público que fuera cuartel del Mariscal López y otros edificios valiosos, señaló la profesora Vicenta Miranda, gestora cultural de Humaitá. Añadió que ya se solicitó apoyo de la Comuna para las obras.
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