Pedro Bondiman, presidente de la Cámara de comercio de esta ciudad, manifestó que la merma comenzó a inicios de este año, pero que se sintió aún más durante la Semana Santa, a finales de marzo último. En esos días normalmente se registraba la llegada de miles de turistas y millones en ventas.
La causa del poco movimiento de turistas en los primeros cuatro meses del año, según los comerciantes, es la crisis de la economía brasileña causada por la devaluación del real frente al dólar y el alto nivel de endeudamiento de las familias.
Además, los estrictos controles que realizan el Ejército y la Policía Federal del Brasil molestan a los turistas. El importe de los artículos no debe sobrepasar de los 300 dólares por persona, según la exigencia.
Rafael Souza, turista brasileño residente en Campo Grande do Sul, comentó que ahora compra solo algunos productos en los comercios paraguayos. Añadió que opta por los negocios de la ciudad de São Paulo, donde los precios son inferiores.
Pedro Bondiman señaló que si continúan bajando las ventas en la ciudad, se podría presentar una grave crisis en esta frontera.
“Muchos de los proyectos de construcción de nuevos locales comerciales ya están parando. Es posible que aumenten los despidos de personal y esto sería catastrófico”, señaló el titular del gremio de comerciantes.
