Vidal Damián Durán es miembro de la comunidad guaraní Laguna; es licenciado en enfermería y fue uno de los mejores egresados de su promoción, con promedio 4.83.
La dedicación y empeño en el estudio no sirvió de mucho hasta ahora: no consigue trabajo y para sobrevivir debe realizar changas criando cabras y animales ajenos.
El licenciado Vidal Damián Durán realizó sin éxito todos los esfuerzos posibles para tener un cargo en el puesto de salud de Pozo Hondo.
Lleva tres años postulando su nombre, pero la respuesta sigue siendo la misma: no hay rubros.
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El puesto de salud de Pozo Hondo tiene una sola enfermera, la licenciada Jackeline Jaime; apenas da abasto para atender a una comunidad que incluye a latinos e indígenas.
“Trabajo criando cabras y animales ajenos. Vivo de la changa, porque no consigo trabajo”, expresó el licenciado Vidal Damián.
El joven guaraní tiene registro profesional Nº 15.197, pasó cuatro años de vida universitaria en Asunción, más otro año para completar su tesis.
Logró financiar sus estudios con una beca de Itaipú Binacional, la Gobernación de Boquerón y el apoyo económico de su familia.
Su madre, Demetria Durán de Damián, menciona que debió vender todos sus animales para ayudar a su hijo. “Vendimos todo lo que teníamos y mi hijo ahora no consigue trabajo”, dijo.
El casco urbano de Pozo Hondo está habitado por 30 familias, pero las estancias y comunidades que rodean al poblado suman unas 200 familias.
“El puesto de salud debería contar con dos profesionales, pero aquí estoy yo sola”, mencionó la licenciada Jackeline Jaime, enfermera del lugar.
Agregó que “es una pena que Vidal aún no pueda trabajar. Es de la zona, tiene buenos antecedentes como persona y como egresado universitario pero...”.
Para colmo de males, Pozo Hondo quedó sin la única ambulancia que tenía. El vehículo se llevó al puesto de salud de la comunidad de San Agustín.
Se desnudó a un santo para vestir a otro.
Lo mismo sucede con la comisaría del lugar: hace unos meses se incendió en forma accidental y este es el momento en que la jefatura departamental no mueve un dedo para solucionar la falta de local.
Riesgo de desaparecer
En medio de los problemas cotidianos, Pozo Hondo vive pendiente del río Pilcomayo: la defensa se rompió y la comunidad puede ser arrasada por el río.
Claman por asistencia del Ministerio de Obras Públicas y la Comisión Nacional del Pilcomayo, aún sin éxito al igual que el pedido de trabajo del licenciado que se dedica a criar cabras.
Pozo Hondo se salva de momento porque el caudal del Pilcomayo no llegó a superar los 1.200 metros cúbicos por segundo en los últimos tres años; en este momento tiene un promedio de 800 metros cúbicos por segundo.
El muro noroeste se rompió y fácilmente puede ingresar el río, si aumenta el caudal, y arrasar con el poblado de Pozo Hondo.
No se trata solo del ingreso de agua, también del depósito de miles de toneladas de arena sobre las viviendas del lugar.
El año 2008 marcó el final de Pedro P. Peña, situado a unos 80 kilómetros al sur de Pozo Hondo, a orillas del Pilcomayo.
El río rompió las defensas, inundó las calles y la ciudad desapareció; hoy está devorada por el monte.
El Ministerio de Obras Públicas y la Comisión del Pilcomayo tienen hoy la responsabilidad de salvar a Pozo Hondo de la destrucción.
roque@abc.com.py
