Obispo critica abusiva explotación del oro y deforestación de reservas

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El obispo de la Diócesis de Villarrica, monseñor Adalberto Martínez, criticó la “abusiva” explotación del oro y la deforestación de las reservas boscosas de la zona de Guairá y Caazapá. Fue durante la misa central en Itapé.

ITAPÉ (Carlos Ávalos, corresponsal). Miles de católicos honraron ayer a la Virgen del Paso, protectora espiritual de esta ciudad del departamento de Guairá. El tema de reflexión fue: “María, la que nos dio a todos el fruto bendito de su vientre”.

El obispo de la Diócesis de Villarrica, monseñor Adalberto Martínez Flores, durante la homilía condenó la masiva deforestación de las reservas boscosas, como también la abusiva explotación de minerales en el Guairá y Caazapá.

Nuestro departamento es rico en naturaleza, con sus ríos, cerros, arroyos, su tierra fértil, tesoros valiosos como el oro y la plata. “No podemos, ni debemos permitir que la codicia y la corrupción nos despojen de esos bienes”, expresó el obispo.

La explotación del oro en la localidad de Paso Yobái desde hace años enfrenta a las autoridades de turno del departamento y de ese distrito. En los últimos años esos conflictos por el dominio irregular del negocio se acentuaron e incluso derivó en una crisis jurídico-política en la Gobernación del Guairá, con la falsa renuncia del entonces gobernador y actual senador colorado Rodolfo Friedmann.

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También instó a elegir autoridades departamentales, nacionales y municipales que se caractericen por su honestidad, capacidad y gran voluntad política para promover las causas coyunturales de la nobleza.

En otro momento, reprobó la educación paraguaya calificándola de “calamitosa” por encontrarse entre los últimos lugares en cuanto a calidad a nivel internacional. Instó a las autoridades a que reviertan esa situación y brinden una formación educativa calificada a los jóvenes.

En otra parte dijo que “como pastores de la iglesia debemos hacer un examen, autocríticas y pedir perdón si nuestras acciones no han sido coherentes con el Evangelio y el clamor de los pobres u otros hechos que pudieron haber sido motivos de escándalos, pedimos perdón”.

Las actividades religiosas se cerraron con la procesión náutica de la advocación mariana en el río Tebicuarymí, que fue acompañada por devotos desde las orillas y algunos en botes. La Asociación de Canoeros de Itapé realizó un recorrido por el cauce recordando el momento en que la Virgen de Caacupé pasaba por el lugar hace más de 64 años.