Los ciudadanos quisieron realizar cierre intermitente de la ruta, pero los efectivos policiales no les permitieron.
Unos 1.000 usuarios de la Junta de Saneamiento se quejaron del corte del servicio, cuyo efecto sienten mucho más por el intenso calor. No tienen agua para higienizarse, para beber ni para preparar sus alimentos. “Los que más sufren son los niños y ancianos”, manifestó Claudia Cardozo.
La medida de fuerza comenzó en la noche del miércoles y continuó ayer. Permanecen a la vera de la calzada durante todo el día, aguardando que las autoridades del Servicio Nacional de Saneamiento Ambiental (Senasa), del que depende la Junta de Saneamiento, responda a las exigencias.
Los usuarios piden que el Senasa intervenga la aguatera y solucione el inconveniente que afecta a las familias del lugar, refirió Cardozo.
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Manifestó que se vieron obligados a salir de sus casas para manifestarse porque la necesidad es desesperante, más aún con el calor insoportable de los últimos días.
“Ninguna institución se preocupa de esta población que está necesitando con urgencia agua potable”, se quejó la pobladora.
Anunció que si no se soluciona en la brevedad, recurrirán al Ministerio Público porque se está poniendo en riesgo la salud de los lugareños. Enfatizó que lo más grave es que se les está negando un derecho fundamental a la población, el acceso al servicio de agua potable.
