Productor de General Díaz perdió totalmente sus cultivos de consumo

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El agricultor Herminio Valdez, poblador de la compañía Puesto Torres, General Díaz, es uno de los miles de habitantes de Ñeembucú a quienes la naturaleza les jugó una mala pasada, echando por tierra todas sus expectativas de desarrollo. Este trabajador, que logró levantar a su familia con el esfuerzo diario en la ruda tarea del campo, hoy enfrenta la pérdida total de sus cultivos de consumo y la amenaza de que se le mueran los animales que cría en su pequeña granja.

GENERAL DÍAZ, Ñeembucú (Clide Noemí Martínez, corresponsal). Don Herminio Valdez aplica desde hace mucho años la técnica de la diversificación en actividad productiva, con el propósito de autosustentarse y comercializar el excedente para solventar los gastos de la familia, que conforman su esposa y dos hijos. Las últimas intensas precipitaciones liquidaron su producción de mandioca, batata, poroto, zapallo y maíz; solo han sobrevivido las lecheras de su tambo y animales menores, como cerdos, gallinas y patos.

Como su parcela de tierra fue totalmente tomada por el agua, rodeando su vivienda, el productor realizó el esfuerzo de alquilar un terreno alto por 15 días, en espera de que el agua retroceda, para reanudar la tarea de producción de leche y elaboración de queso. En las condiciones actuales, y con la pérdida de los cultivos agrícolas, además de quedar sin ingresos ni alimentos para la familia, tampoco podrán subsistir sus animales.

Ante esta dura situación, el productor no se rinde y, en cambio, ha decidido enfrentar la adversidad convencido de sus propias fuerzas y confiado en la ayuda de Dios.

Don Herminio refirió que cada vez la lluvia genera mayores inconvenientes, y esto se debe al efecto dique de la ruta que cruza el lugar. Dijo que los caminos son construidos sin considerar los puentes y alcantarillas necesarias, y esto propicia la acumulación del agua. No obstante, se muestra optimista en que la situación pueda cambiar.

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“Solo esperamos que deje de llover, y eso permita liberar nuevamente los terrenos dedicados a la actividad agrícola y ganadera”, expresó el productor.

Afirmó que aún no han recibido ningún tipo de asistencia, y esperan que la distribución de alimentos sea justa y alcance a todos los más humildes que realmente fueron afectados por el fenómeno climático.

Efectos devastadores

Las grandes lluvias son en los últimos años la causa principal de pérdidas en el sector productivo y daños en la infraestructura del departamento de Ñeembucú, donde actualmente los 16 distritos se encuentran en emergencia luego del desborde de arroyos y humedales tras las continuas y torrenciales precipitaciones. En 17 días, desde el 9 hasta el 26 de abril, en Pilar se registraron 455 milímetros de precipitaciones, cuando el promedio anual es de 1.500 mm.

Los efectos de las lluvias se registran con mayor frecuencia que la crecida de los ríos y toman desprevenidos a los productores y habitantes de las zonas bajas. Esta situación debe ser tomada con mucha seriedad y plantear alternativas que vayan limitando las consecuencias de estas periódicas precipitaciones, pavimentando los caminos, construyendo mayor cantidad de puentes y alcantarillas, construyendo las viviendas en zonas altas y buscando variedades agrícolas que sean resistentes al exceso de humedad.

Déficit

La inversión en obras de pésima calidad y la falta de previsión por parte de las autoridades competentes oscurecen cada vez más la situación de miles de pobladores del departamento de Ñeembucú, quienes, afectados continuamente en su economía y peligrando su subsistencia, migran masivamente al exterior o a otros puntos del país en busca de alivio.