El método es bastante peligroso ya que generalmente unas nueve personas están abordo al mismo tiempo, de las cuales dos se encargan de remar. Según se pudo constatar, los clientes que utilizan esta vía comienzan a aumentar ya que este sistema funciona de lunes a domingo.
Las canoas operan a cualquier horario y no cuentan con ningún sistema de seguridad, según se pudo comprobar. El traslado por esta vía dura aproximadamente unos 20 a 25 minutos, dependiendo de la intensidad de la corriente. Luego de abandonar la embarcación para conectar con el territorio vecino, los usuarios deben subir una improvisada escalera de tierra o madera. Aunque se exponen al peligro, ahorran la mitad de lo que le pagan a los servidores de la balsa.
El lugar donde operan estos “canoeros” está a unos pocos metros de las embarcaciones del puerto, siendo de esta manera una firme competencia para los empleados portuarios.
