El vertiginoso desarrollo urbanístico de Ciudad del Este no fue impedimento para contar con una urbe amigable con el medio ambiente. En todos los rincones de la capital departamental se cuenta con remanentes interesantes de añosos árboles que formaban parte de los espesos bosques del Alto Paraná.
La idea partió de los primeros administradores de Ciudad del Este, liderados primero por su fundador Édgar L. Ynsfrán. Al planificar el municipio incluyeron “estructuras verdes” en torno al Lago de la República, amplios espacios públicos, como la Plaza de la Paz o la Agustín Van Aaken, en las sedes de la Junta Municipal y la Municipalidad. Igualmente previeron paseos centrales amplios, espacios de entretenimiento, siempre con áreas para la naturaleza.
En diferentes sectores el distrito cuenta con avenidas y paseos centrales dotados de árboles de variadas especies nativas. Las sombras a su alrededor invitan a caminatas o a distendidos encuentros con amigos y, sobre todo, a respirar aire puro.
Un gran trecho de la avenida Bernardino Caballero, como también la avenida de los Pioneros del Este y la Alejo García, cuentan con una interesante vegetación tanto en las veredas como también en el paseo central.
En las áreas habitacionales al momento de su creación esto también se tuvo en cuenta. En tal sentido, el parque del Área 1, por ejemplo, reúne una asombrosa colección de añejos árboles y cuenta con camineros internos que diariamente son utilizados para la realización de ejercicios físicos.
En los predios de varias instituciones públicas de la ciudad, como la Jefatura de Policía, la Gobernación del Alto Paraná, el Centro Regional de Educación, se cuenta también con frondosos y añejos árboles que colaboran con el paisaje urbanístico y el sentido ecológico.
Tanto las áreas habitaciones como los barrios tienen sus respectivos espacios verde, con pequeñas plazas y parques para el sano esparcimiento de los moradores del lugar y la práctica del deporte en las canchas instaladas en los mismos.
La gran cantidad de verde existente en la ciudad hace posible que los habitantes puedan respirar aire puro y que, además, el verano sea más llevadero en esta parte del país. Además, esa relación constante con la naturaleza llama la atención de muchos visitantes tanto extranjeros como procedentes de otros puntos del país.
Por esta razón muchos consideran que en algún momento Ciudad del Este podría volver a llamarse, como lo era antes debido a las rosas que adornaban sus céntricos paseos centrales, “la Ciudad Jardín”.
Otros esperan que el crecimiento importante que va teniendo la urbe en cuanto a población no impida que se siga teniendo este permanente contacto con la madre tierra, con la naturaleza.
