El veterano es totalmente lúcido, una de sus rutinas es leer el diario todos los días y lleva una vida muy metódica, según nos comentó su hija, Selva Villalba (“Tati”), quien lo tiene a su cuidado.
Últimamente don Juan perdió la audición, por lo que le cuesta un poco comunicarse con la gente. Sin embargo, le gusta recibir visitas, es muy atento y buen anfitrión. Pese a la edad se mantiene fuerte y esto se observa cuando saluda con el apretón de mano, con mucha energía. No le gusta salir de la casa, dijo su hija.
Al culminar la guerra fue a trabajar por un tiempo a Argentina y después vino a instalarse en San Pedro del Paraná, donde conoció a quien sería su esposa, Ayela Esquivel.
Ambos se mudaron a Encarnación para instalarse definitivamente. Trabajó como fabricante de zapatos, con el famoso “Chepé” Zarza. A los 53 años enviudó, con cuatro hijos (otros dos habían fallecido siendo muy pequeños) y desde entonces se ocupó de los mismos sin volver a formar pareja.
Juan Villalba nació en la localidad de Natalicio Talavera, departamento de Guairá, el 24 de marzo de 1919, según su documentación. Se fue a la guerra ya sobre el final, el último año.