TACUARAS, ÑEEMBUCÚ (Clide Noemí Marínez, corresponsal). En una sociedad en la que la solidaridad y el patriotismo parecen artículos de lujo en los funcionarios del Estado, el ejemplo de la educadora Norma Báez y otros docentes del Ñeembucú permite recuperar la confianza en el futuro y demostrar que en el Paraguay no todo está perdido. Ella es pilarense y desde hace varios años ejerce la docencia en la escuelita N° 7251 María Celia Rodas de la compañía San Jorge de Tacuaras.
Mencionó que por la humedad y las lluvias, las criaturas requieren de abrigos y botas de caño largo fundamentalmente. Sostuvo que entre las necesidades se encuentra el agua potable, pues actualmente deben hervir la del estero para beber.
Afirmó que todas las actividades se deben realizar con la luz del día, ya que no cuentan con energía eléctrica en el local escolar. El sanitario de la escuela es una simple letrina, por lo que los niños y la maestra recurren a baldes y palanganas para higienizarse.
Tacuaras es uno de los distritos más afectados por el desborde de los esteros de la zona, en el que las familias resisten estoicamente en lugares totalmente aislados, tras haber perdido prácticamente todos sus bienes al inundarse sus casas. La producción agrícola ya no existe y el ganado agoniza en terrenos anegados.
Viven en la escuela
El sacrificio de trasladarse diariamente a esta compañía del distrito de Tacuaras es recompensado por la sonrisa de los cinco niños que acuden a la modesta institución educativa. La docente que anteriormente acudía a la escuela en moto o vehículos de cuatro ruedas, debido a las lluvias, hoy debe hacerlo a caballo, caminando o con algún tractor. Al agravarse la situación por el aumento del nivel de las aguas y el gran riesgo que implicaba para los niños y la educadora, se acordó con los padres que los pequeños y la maestra queden a vivir en el lugar hasta que las aguas vuelvan a sus niveles normales. La profesora manifestó que la situación ya se hacía insostenible, considerando que para llegar desde la escuela a tierra firme, era una verdadera odisea que le insumía 12 horas de viaje.
“Es por ello que decidimos permanecer en el local escolar, en forma permanente”, expresó. Dijo que este sacrificio, que la aleja de su familia, lo realiza en homenaje a los niños y sus padres, que a pesar de todas las dificultades, priorizan la educación de sus hijos.
Mencionó que felizmente reciben el respaldo de la Comuna que les provee todo lo necesario para subsistir en el lugar, cooperando con el aporte de los padres. Indicó que el local escolar está totalmente rodeado de agua. Es una pequeña isla y son múltiples las necesidades de los niños, ya que todos ellos provienen de familias muy humildes.
Múltiples funciones
Afirmó que, actualmente, además de enseñar con el sistema plurigrado, que ya es bastante complejo, también debe cumplir las funciones de madre, cocinera, niñera y enfermera. La docente explicó que tiene tres hijos y que la menor de apenas 3 años no ha querido desprenderse de su madre, por lo que también vive actualmente en el local escolar con los alumnitos de la institución. Afirmó que situaciones similares viven numerosos docentes de la zona. Esta es una muestra de la vocación de quienes ejercen el magisterio en el Ñeembucú.
Dijo que una particularidad de la zona es la gran cantidad de yacarés que viven en el esteral y aparecen continuamente alrededor de la escuela.
Para los lectores que quieran cooperar con los humildes alumnos de la escuelita de San Jorge, la necesidad mayor es de abrigos y botas de goma (caño largo). Dos alumnos calzan 34, otros dos 37 y uno 36. Para canalizar las ayudas está habilitado este número de celular: 0985257824 (Prof. Norma Báez).
AYUDA DE LA SEN NO LLEGÓ
La segunda partida de víveres de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) para distribuir a las 7.000 familias damnificadas del departamento de Ñeembucú no llegó ayer, como estaba previsto. El mismo titular de la institución, Joaquín Roa, anunció reiteradas veces que la ayuda iba a llegar a Pilar en la víspera, pero no se cumplió “porque el responsable de la asistencia en el departamento de Ñeembucú, (Víctor Martínez) tuvo que quedarse a reforzar las tareas de evacuación de los afectados del Bañado Tacumbú”, según la excusa de la institución.
Mientras, las familias afectadas de la mayoría de los 16 distritos de Ñeembucú deben seguir esperando, pese a que muchas ya pasan hambre.
