Según el reporte oficial, en tres regiones del sur del país se registran 630 focos de incendios, muchos de ellos intencionales, mientras en el norte intensas lluvias cordilleranas provocaron inundaciones y cortes de carreteras.
Las autoridades chilenas decretaron estado de catástrofe en las regiones del Maule, Biobío y La Araucanía, en el sur, tras el “aumento significativo” de los siniestros, anunció el subsecretario de Interior, Rodrigo Ubilla. Más de 9.500 hectáreas en zonas rurales quedaron destruidas por el fuego azuzado por las altas temperaturas que se registran en el país.
A principios de 2017 el Ejecutivo, entonces a cargo de Michelle Bachelet, decretó estado de excepción constitucional a la región de Valparaíso, debido a los gigantescos incendios forestales.