Andinista relata cómo llegó hasta los restos del avión en el Illimani

Juan Carlos Escobar, de 38 años, el andinista boliviano que halló los restos del Boeing 727 de Eastern Airlines en el Illimani relató a ABC Color cómo logró su descubrimiento. Asegura haber llegado al punto "por intuición" y, más bien, por curiosidad. Aparte de los trozos del avión, vio las ropas de niños incrustadas en el glaciar y encontró gran cantidad de "cuero de lagartos". Ahora se dispone a escalar el Monte Everest, en Asia.

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A más de 21 años del accidente que se había cobrado la vida de siete paraguayos -entre ellos cinco miembros de la familia Matalón- los restos de la nave fueron encontrados casi casualmente por un conocedor de esa peligrosa zona del Altiplano.

Escobar empezó su afición por las montañas cuando tenía 16 años y luego se hizo guía profesional para turistas. En conversación telefónica con ABC Color, desde su oficina en La Paz, nos brindó los siguientes detalles de su hallazgo en el monte Illimani, uno de los picos más elevados (6.460 metros) de la Cordillera de Los Andes y el más famoso de Bolivia.
-¿Cuánto tiempo lleva escalando montañas?

-Yo soy guía de montaña, profesión en la que llevo casi 19 años.

-¿Cuántas veces subió el Illimani?

-Bastante, tal vez unas 30 a 40 veces.

-¿Es la primera vez que llega al punto donde se hallaron los restos de la nave?

-En realidad ese lado nunca se escala porque normalmente tiene muchas avalanchas. Las paredes son un poco verticales. Hay una ruta en la cara sur que se escala, pero tiene un nivel técnico muy alto. Nosotros podemos escalarla, pero en el trabajo normalmente hacemos la ruta habitual, muy requerida por los clientes. Por donde ha caído el avión de Eastern es precisamente la cara este del Illimani, mientras que la subida está en la cara oeste, que da hacia la ciudad de La Paz. Casi nadie va al otro lado y no es ruta de escaladores.

-¿Cómo pudo localizar el lugar y llegar hasta allí?

-Yo había sobrevolado la montaña hace un año a pedido de un cliente que quería tener una vista panorámica e hicimos dos giros en avioneta en torno al Illimani. Como había trabajado años atrás poniendo estaciones climatológicas cerca de la cumbre por donde se había estrellado el Eastern, yo sabía exactamente el lugar donde ocurrió el accidente, porque pusimos las estaciones un poco más arriba. Con el impacto ha penetrado al glaciar y por eso no se pudieron encontrar vestigios en aquel tiempo (en 1985). También sabíamos los trabajadores de montaña que algún día esos restos serían expulsados por debajo. Normalmente, esto sucede entre 20 y 40 años después. Como ya pasó bastante tiempo, me fijé precisamente por donde termina el glaciar o desciende el avión en condiciones normales. -¿Vio algo durante esos vuelos?

-Durante la primera vuelta noté como indicios diferentes, que no eran parte de la estructura del glaciar, pero era más intuición que precisión, digamos. En la segunda vuelta, mi intuición aumentó y ya era más apreciación personal. Cuando ya vimos la posibilidad de llegar hasta allí, porque los glaciares se están escurriendo en toda la Cordillera de los Andes por efecto del calentamiento global, pensé que teníamos la oportunidad de hallar algo si es que no me fallaba el instinto. Nos acercamos como podíamos, porque sabía exactamente dónde desembocaba ese glaciar, y tuvimos la suerte de llegar a los restos.

-¿Con qué medios lo hicieron?

-La primera parte fuimos en vagonetas y luego, como siete u ocho horas, entre caminata y desplazamiento sobre las rocas de la montaña antes de entrar al glaciar. Hay que tener experiencia para moverse en este tipo de terrenos. Es un lugar peligroso por las avalanchas.

-¿Es la zona que llaman de nieves perpetuas?

-Es un punto donde la nieve ya empieza a convertirse en agua al descongelarse. Antes, la deglaciación ocurría en zona más baja, a 4.800 metros. Ahora el punto de descongelamiento ha subido a los 5.100 metros, más o menos donde estaban los restos del avión.
-¿Desde el primer momento sabían que se trataba del Eastern?

-Desconfiábamos un poco, porque no sabíamos cuántos aviones se habían estrellado allí, pero de ese tamaño es el único. Por eso fue fácil para un mecánico experto reconocer pieza por pieza, en base a las fotografías, sin que le dijéramos dónde las tomamos.


ROPA DE NIÑOS

-¿Encontraron muchos objetos, que serían de los pasajeros?

-Había mucha ropa diseminada por el glaciar y también cueros de lagarto, que se han localizado arriba, como indicio en la época en que se estrelló el avión. Cuando habían llegado en ese entonces los escaladores no pudieron reconocer nada y al poco tiempo aparecieron ante ellos esa importante evidencia, porque nosotros encontramos los mismos cueros abajo, junto a los restos del avión. De todas maneras, ya era casi un hecho determinante, pero decidimos igual ir hasta un mecánico para que nos confirmara.

-¿Las prendas estaban intactas?

-Había ropa de niños que estaban prácticamente intactas, pero medio descoloridas por el tiempo en el glaciar, pero no tuvieron destrozos. Vimos, igualmente, más prendas incrustadas en el glaciar y en cada tramo de la cercanía.

-¿Específicamente, qué restos del avión hallaron?

-Hemos encontrado la turbina, bastante grande, una parte de la puerta de carga, la ventana que -creemos- es de la cabina del piloto y muchas piezas pequeñas como partes del aire acondicionado, trozos muy reducidos del fuselaje desintegrado.

-¿En qué área del accidente se habría producido el hallazgo?

-Creo que en entre unos 500 ó 1.000 metros cuadrados, pero hay que tener en cuenta que es en la desembocadura de un glaciar colgante. Lo llamamos así porque tiene bastante pendiente y de allí van cayendo trozos de hielo y es un tramo muy largo hasta convertirse en un río. El impacto también podía haber hecho que el avión se dispersara a mayor distancia y pudiera salir en otro lado... No sabemos con certeza.


¿RESTOS HUMANOS?

-¿Existe posibilidad de que los restos humanos se conserven aún?

-Yo he visto restos de otros aviones que se estrellaron en la cordillera. Llevaban cargas o carnes de la zona llana de Bolivia hacia el Altiplano y hay puntos bajos donde hemos encontrado restos. Por lo general, la explosión es tal que los cuerpos humanos prácticamente no llegan sanos, salvo vestigios de huesos. Pero es muy difícil predecir. Puede que la nave se haya incrustado en el glaciar y, por eso, cuando los buscadores fueron a verla en los días del accidente, no encontraron nada, sino algunas valijas. Tal vez alguna parte del avión haya entrado intacta y se conserve algo dentro. Hace cuatro años hallamos un avión de una línea boliviana antigua, pero no había nada conservado. Solo huesos...

-¿Qué pasará con todos los restos hallados?

-Normalmente se baja a pedido de los parientes. Muchos piden que nos comuniquemos con ellos cuando encontramos algo, por si quieran recuperarlo. Los familiares casi siempre quieren todo, pero habría que ponerlos en bolsas y cargarlos hasta donde se los pueda transportar a la ciudad.
-¿En el caso de Eastern, alguien les pidió algo?

-En este caso, nadie nos ha dicho "busquen hasta encontrar para llevarlos a los parientes", pero si hay personas interesadas las vamos a ayudar con toda voluntad y desprendimiento.

-Cuando ocurrió el accidente, ¿por cuánto tiempo se hizo la búsqueda?

-Creo que fue intermitente. Fue intensa en las primeras dos semanas después del accidente. Luego dejaron por el mal tiempo y esperaron diez días. Volvieron a entrar y encontraron algunos indicios, volvieron a salir y estuvieron así durante unos seis meses. Hasta vinieron expertos de Estados Unidos, pero el mal tiempo no les dejó progresar, y cuando ya había buen tiempo, no se vio nada. En Bolivia causó gran impacto, en esa época.

-Ahora está empacando para el Everest...

-En los próximos días iremos como parte de una expedición de ingleses y veremos qué encontramos.


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