Amri, de 24 años, era el principal sospechoso del ataque el lunes a un mercado navideño de Berlín que causó la muerte de 12 personas y 50 heridos, reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico.
“Fue por casualidad que lo descubrimos durante un control rutinario, parece absurdo pero es la verdad”, admitió el jefe de la policía de Milán, Antonio de Iesu.
Según el relato de la policía, Amri “estaba tranquilo” , pero cuando se le pidió vaciar la mochila que cargaba, con un gesto repentino, sacó una pistola calibre 22 “ya cargada, lista para su uso, y disparó”, hiriendo a uno de los dos agentes en un hombro.
El otro policía, un agente a prueba de 29 años, Luca Scattá, disparó contra Amri, que se había refugiado detrás de un auto, hiriéndolo en un costado, disparo que causó su muerte 10 minutos después.
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Tras el atentado, Amri contó con 30 horas para desaparecer de Alemania, pasar por Francia y llegar a Italia.
El tunecino figuraba en la lista de sospechosos peligrosos del centro alemán para la lucha contra el terrorismo y había estado bajo vigilancia policial pero la justicia cerró el caso por falta de pruebas.
