En total, la superficie que ha ardido en la última semana supera las 238.000 hectáreas.
Ante la gravedad de la situación, Bachelet decretó estado de excepción constitucional así como estado y zona de catástrofe para las provincias de Colchagua y Cardenal Caro, en la Región de O’Higgins, y para la Región del Maule.
Numerosos poblados fueron evacuados, aunque muchas personas se resisten a abandonar sus viviendas.
Más de 4.000 personas, entre bomberos, brigadistas, carabineros, detectives, funcionarios públicos, militares y civiles, trabajan en las operaciones para sofocar el fuego. Colombia, México, Perú, Francia, España y Estados Unidos apoyan la emergencia, informó el Ministerio del Interior.
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