Ciudadanos chinos ya dirigen la OACI (aviación civil internacional), la ONUDI (Organización de Naciones Unidas para el desarrollo industrial) y la UIT (Organización internacional de telecomunicaciones).
Qu, viceministro de Agricultura en su país, es el primer chino en acceder a este cargo, en el que reemplaza al brasileño José Graziano da Silva, quien ejerció durante dos mandatos.
El director electo prometió acciones “concretas” y hacer “una FAO nueva, más joven y dinámica”.
El cargo es clave, puesto que el nuevo director general de la FAO deberá afrontar uno de los mayores desafíos de la humanidad ante el aumento del hambre en el mundo por el efecto combinado del calentamiento global, los conflictos, especialmente en África y Oriente Medio, y el aumento de la población mundial.
Durante un discurso de candidatura, Qu propuso asociar más al sector privado para atraer medios financieros y desarrollar los sectores agroalimentarios, en especial de los países en desarrollo. Qu citó como socio posible a la fundación estadounidense Bill y Melinda Gates y al gigante chino de la distribución Ali Baba.
“China le otorga tradicionalmente una gran importancia a los temas económicos y sociales, y a los asuntos de desarrollo en la ONU (...) La FAO es muy atractiva para China” aseguraba Manuel Lafont Rapnouil, analista en el Consejo europeo de relaciones internacionales (ECFR).
“A China le interesa aumentar la presencia de sus ciudadanos en las instancias de Naciones Unidas, en particular en los altos cargos”, agregó el analista. Por eso “es muy activa en las elecciones para la dirección de agencias, fondos y programas”, explicó.
