Comicio presidencial en Brasil mide el peso de la corrupción

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SÃO PAULO (EFE). Brasil enfrentará el domingo 7 próximo sus primeras elecciones presidenciales tras conocerse la magnitud de la Lava Jato, una enorme trama de corrupción destapada en marzo de 2014 y que ha salpicado a políticos de prácticamente todo el arco partidario.

Las secuelas de esos escándalos serán un desafío para el Gobierno que resulte de las elecciones tras un sinfín de operaciones anticorrupción.

El malestar de los electores con la clase política brasileña tras los escándalos y el rechazo de una parte de la población hacia el PT después de 13 años de Gobierno de izquierdas es capitalizado por el ultraconservador Jair Bolsonaro, que lidera los sondeos, sostuvo el profesor de ciencias políticas Owaldo Martins de la Universidad de Campinas.

Algunos de los principales candidatos llegan a los comicios con denuncias bajo el brazo, como el caso de Fernando Haddad, el abanderado del Partido de los Trabajadores y sucesor del expresidente Lula (segundo en los sondeos), fue acusado por la Fiscalía de haber recibido unos US$ 500.000 en sobornos de una constructora para pagar una deuda contraída durante la campaña electoral de 2012.

Todos los candidatos han abordado el asunto durante la campaña, especialmente en los debates de televisión, y se han comprometido a combatir la corrupción y fortalecer las instituciones si llegan al poder para recuperar la “ética política”.

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Los coletazos de la Lava Jato también serán evaluados en las elecciones para el Legislativo, donde los sobornos a congresistas se utilizaron durante años como moneda de cambio para la aprobación de proyectos favorables a determinadas empresas.

Según la campaña “Unidos contra la corrupción”, unos 38 parlamentarios candidatos a la reelección están imputados o condenados por delitos que calificados en la “Ley de la Ficha Limpia”.

En la lista roja figuran viejos rostros de la política como el expresidente del Senado Renan Calheiros, el excandidato presidencial Aecio Neves o el senador Romero Jucá, un ex brazo derecho del presidente Michel Temer, también objeto de acusaciones por supuesta corrupción.