Cuba entierra a Castro, pero el castrismo sigue

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Cuba entró en la era pos-Fidel Castro, pero con el régimen totalitario implantado por él firmemente asentado en la isla. Su hermano Raúl, a quien le heredó el poder, depositó las cenizas en un nicho labrado en una gran roca que se encuentra, como lo dispuso el fallecido dictador, en el cementerio donde están los restos de héroes de la independencia cubana.

SANTIAGO DE CUBA, Cuba (AFP).Los restos de quien gobernara totalitariamente Cuba durante casi 50 años, fueron depositados en el cementerio Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

Su hermano, Raúl Castro, depositó la urna con las cenizas dentro de una piedra ovoide que luego fue selada con una placa de mármol verde en la que se lee en relieve: Fidel.

Fidel Castro, quien falleció el 25 de noviembre a los 90 años, fue enterrado junto al mausoleo del héroe independentista cubano José Martí. Salvas de cañón sonaron en La Habana al inicio de los funerales.

Así finalizaron nueve días de honras fúnebres oficiales que montó el régimen comunista para despedir a su único líder.

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¿Y ahora?

A partir de ahora, Cuba abre una nueva página sin Fidel Castro, quien deja un legado de miles de muertos, desaparecidos y encarcelados, y millones de exiliados por oponerse a su régimen.

Muchos cubanos creen que la isla mantendrá el rumbo que trazó Fidel Castro y que ha su hermano Raúl ha afirmado que continuará.

Raúl Castro gobierna desde 2006, cuando Fidel cayó enfermo y le delegó el poder del régimen.

Sin apartarse del régimen de partido único, Raúl Castro, no obstante más pragmático que su difunto hermano, ha iniciado una serie de reformas para oxigenar el modelo de corte soviético, que ha llevado a la isla de ser antes de la revolución comunista uno de los países latinoamericanos más ricos, a una situación de pobreza crónica.

“A corto plazo, probablemente no habrá muchos cambios en Cuba tras la muerte de Fidel. Habrá mucha cautela”, opinó Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano en Washington.

Notorias ausencias

Sin Fidel, “Raúl tendrá más margen de maniobra para tomar decisiones. Ya no necesitará la aprobación de su hermano mayor”, añadió.

El sepelio estuvo acompañado por los gobernantes actuales más directos aliados del castrismo, el de Venezuela, Nicolás Maduro; de Bolivia, Evo Morales, y de Nicaragua, Daniel Ortega.

También participaron los expresidentes brasileños Lula da Silva y Dilma Rousseff, también filocomunistas.

Sin embargo, fueron notorias las ausencias de líderes de otras partes del mundo, para despedir a quien fuera, según la propaganda comunista, uno de los grandes líderes libertarios del mundo.