Pagar en efectivo en esa localidad, de 50.000 habitantes, es sinónimo de pagar con pesos, un fenómeno que se repite en la vecina localidad de San Antonio.
El bolívar se devaluó más de 98% desde que el dictador Nicolás Maduro lanzó en agosto pasado su último programa de reformas económicas.
Hoy, el billete de mayor denominación, de 500 bolívares, equivale a apenas 15 centavos de dólar (como G. 909 al cambio d ayer), insuficientes para comprar siquiera un caramelo.
Como consecuencia, el efectivo escasea, pues según especialistas es imposible imprimir billetes al ritmo de la voraz inflación.
Los bolívares, en muchos casos, acaban convertidos en artesanías que llevan los emigrantes de recuerdo de su país.