En su informe anual, el Departamento de Estado destacó el “acoso” que sufren muchos miembros de la sociedad civil en la República Popular de China y la “represión en todas las formas de disidencia” por parte del régimen iraní, que acobija a un gobierno de carácter teocrático.
“El Gobierno de China ejerció un férreo control del acceso y contenidos de Internet y acosó y detuvo a miembros de la sociedad civil, incluidos activistas de derechos humanos, periodistas, escritores y disidentes, en un clima en el que retrocedieron las libertades de expresión, asamblea y asociación”, señaló el informe.
Esas libertades, junto a las de movimiento y religión, se vieron también perjudicadas en Irán, donde el Gobierno “sentenció a cientos de personas a muerte y desarrolló cientos de ejecuciones sin debido proceso”, además de torturar a prisioneros políticos.
Siria
En el informe norteamericano también se destacan las violaciones de derechos humanos en Siria, donde el régimen de Bachar Al Asad usó una fuerza “indiscriminada y mortal” para aplacar a los protestantes pacíficos y lanzó ataques militares en todo el país, en un contexto de represión a la libertad de expresión y al activismo político.
El Departamento de Estado de EE.UU. envió recién ayer al Congreso su informe anual sobre el estado de DD.HH. en el mundo, que sirve como guía para que los legisladores estadounidenses decidan sobre la ayuda exterior que conceden a cada país. El documento debía haber estado listo en marzo pasado.