QUITO (AFP). Estos dos políticos con estilos marcadamente opuestos miden su apoyo popular en una consulta diseñada por el actual mandatario para desterrar para siempre a su antecesor.
Si Moreno gana, sobre todo en la pregunta que plantea la supresión de la reelección indefinida, el autoritario Correa, perderá la opción de recuperar el poder.
No fue un títere Moreno, el popular exvicepresidente de Correa entre 2007 y 2013, ganó las elecciones del año pasado en gran parte gracias al enérgico apoyo de su entonces camarada.
Pero ni bien asumió en mayo último, Moreno, de 64 años, rápidamente demostró que no iba a ser un títere de Correa, como algunos creían, y lideró un gobierno de “mano extendida” que lo llevó a reunirse con sectores que el exmandatario consideraba sus archienemigos, como la oposición y la prensa.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
“A mí me sorprendió la ruptura, sobre todo por haberse producido tan rápida y abruptamente”, dijo Alberto Acosta, excolaborador de ambos políticos.
De temperamento reflexivo, sonriente y con gusto por el buen humor, Moreno llegó a denunciar que en el gobierno anterior un “círculo de sinvergüenzas se dedicó a expoliar la patria” .
Durante su gobierno exhortó a la unidad de los ecuatorianos, tras años de fractura social, y se reunió con líderes de la oposición, muy enfrentados a Correa, lo que le valió el apodo de “traidor” de su antecesor, que consideraba a la oposición como “enemigos”.
“De Moreno, a quien conozco desde 2006, destaco su talante respetuoso y abierto al diálogo, manteniendo sus posiciones de manera firme” , señaló Acosta.
Postrado en una silla de ruedas al recibir un disparo en un asalto en 1998, abanderado de causas sociales, Moreno terminó por enemistarse con Correa cuando en medio de su plan anticorrupción, el vicepresidente Jorge Glas, gran amigo del exmandatario, terminó en la cárcel, condenado por el caso de los sobornos de la constructora brasileña Odebrecht, mientras que Correa pretendía que Moreno usase el poder político para evitar que su amigo cayera.
Vía crucis de Correa El expresidente Correa, un economista de 54 años, casado con una belga y padre de tres hijos, dejó su retiro en Bélgica para, convertirse en el principal opositor en Ecuador, liderar la campaña por el “no” en el referéndum.
Sin partido, con menor influencia en las instituciones y casi nula presencia en los medios de comunicación, Correa recorrió el país para denunciar que el referéndum “es un golpe de Estado” de Moreno.
Luego de una década de inestabilidad institucional, en el que el país tuvo siete presidentes (tres de ellos derrocados), Correa –con estudios en Bélgica y Estados Unidos– sepultó la imagen de un Ecuador ingobernable al ser elegido en tres ocasiones.
A pesar de llegar a gozar de una amplia popularidad, el exmandatario hizo grandes enemigos por su autoritarismo y sus constantes ataques a cualquiera que lo criticase.
