–¿Cómo ve Amnistía el avance de los DD.HH. en el mundo en el 2012?
–Este informe documenta que durante el pasado año, más y más personas alrededor del mundo se han levantado por su libertad. Túnez, Egipto, Libia, Baréin y Birmania son ejemplos de esto. Lastimosamente, los líderes mundiales han fallado para reflejar el coraje demostrado por miles de manifestantes pacíficos. Muchas naciones han puesto sus propios intereses económicos por encima de la vida y los derechos de la gente.
–¿Cuál es el principal problema que ve AI para los DD.HH. en la región?
–Si bien en la mayoría de los países de la región se dispone de un sólido corpus legislativo para proteger los derechos humanos y combatir los abusos, el desafío que se plantea en América es conseguir que esas leyes tengan un impacto positivo en la vida de las personas y que los activistas de los derechos humanos puedan llevar a cabo su legítima labor, sin miedo a sufrir ataques.
–¿Cómo evalúa la situación de la libertad de expresión en la región?
–En países como Brasil, Colombia, Cuba, Guatemala, Haití, Honduras, México y Venezuela, activistas de los DD.HH., testigos de abusos, abogados y jueces recibieron amenazas y, en algunos casos, perdieron la vida a causa de la labor que llevan a cabo. Periodistas que intentaban sacar a la luz abusos de poder, atentados y corrupción también fueron perseguidos con frecuencia en toda América Latina y el Caribe.
–¿Cómo evaluarían la situación de los derechos humanos en Venezuela?
–Hemos observado programas positivos para aliviar la pobreza y abordar la violencia contra las mujeres, aunque su aplicación sigue constituyendo un desafío, ya que carece de un marco regulador que informe a las autoridades acerca de cómo manejar los casos y que destine recursos suficientes para ayudar a las mujeres violentadas.
–¿Pero también ven censuras y represión?
–Venezuela parece haber establecido una constante ola de represión contra las personas que expresan su discrepancia con el gobierno, y recurre a métodos legislativos y administrativos para silenciar a quienes mantienen actitudes críticas, incluidos activistas de los derechos humanos, opositores políticos, periodistas, sindicalistas y miembros de la judicatura.
El caso de la jueza María Lourdes Afiuni es especialmente preocupante. La jueza fue detenida a finales de 2009 tras haber concedido la libertad condicional a un banquero acusado de corrupción que había pasado dos años en la cárcel sin ser sometido a juicio. Hasta la fecha no se ha presentado prueba alguna contra la jueza.
–El mandato del presidente de EE.UU. Barack Obama está llegando a su fin. ¿Cómo evaluarían su presidencia?
–En el aspecto positivo, el gobierno de Obama ha firmado la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y ha declarado su apoyo a la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. También ha aprobado una ley sobre atención de la salud y ha fortalecido la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia, elementos clave para fortalecer las leyes de derechos civiles, incluidas las que prohíben la discriminación y los abusos a manos de organismos encargados de hacer cumplir la ley.
–¿Cuál es el aspecto negativo?
–Obama ha incumplido su compromiso de cerrar el centro de detención estadounidense de Guantánamo, y actualmente su gobierno tiene intención de pedir la pena de muerte para seis detenidos de Guantánamo acusados, para ser sometidos a juicio ante comisiones militares. El gobierno también ha seguido pidiendo la pena de muerte en el territorio continental estadounidense.
–La organización recuerda también en este informe al expresidente de EE.UU. George W. Bush, ¿por qué debería ser juzgado?
–Nuestras investigaciones han sido fundamentales para determinar que el gobierno de Bush aplicó sistemáticamente la tortura y otros tratos crueles durante la denominada “Guerra contra el Terror”. Las autoridades mundiales deben juzgarlo.
–La crisis económica europea, especialmente en España y Grecia, ¿afecta a los derechos humanos?
–Lastimosamente, lo que pareciera ser solo una crisis económica, se está convirtiendo en una crisis de derechos humanos, ante el recorte de importantes programas sociales y la aparición de discursos que promueven la xenofobia y el maltrato a inmigrantes, así como la precarización de la condición social de estos pueblos.
–Las ejecuciones legales continúan en algunos países como Irán y Arabia Saudita, ¿no hay forma de frenar estas condenas?
–Hemos identificado esta situación en varios países, no solo en el Medio Oriente, principalmente hacia aquellos grupos más vulnerables de la sociedad y la disidencia política. En 2011, sin contar a China, 676 personas han sido ejecutadas. La mitad de estas ejecuciones se produjeron en Arabia Saudí, Irak, Irán y Yemen, y al menos tres personas menores de edad en Irán.
Nuestra campaña para abolir la pena de muerte en todo el mundo está exigiendo a todos los países que supriman este tipo de condena y ya hemos logrado avances significativos, con 141 países que ya son abolicionistas.
–¿Sigue exigiendo Amnistía un Tratado de Comercio de Armas?
–Actualmente es más fácil exportar armas de fuego que bananas. Este comercio indiscriminado hace que las armas sean usadas en masacres alrededor del mundo, con un saldo de más de 500.000 personas muertas cada día.
La conferencia de la ONU que se celebrará en julio para acordar un Tratado sobre Comercio de Armas será una prueba de fuego para ver si los políticos son capaces de poner los derechos por encima de los propios intereses y los beneficios.
Sin un tratado sólido, la función del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, como guardián de la paz y la seguridad mundiales, parece estar abocada al fracaso.
“La ONU falló al no proteger a manifestantes”
-Con respecto a Siria, AI fustiga a la Organización de Naciones Unidas. ¿Es verdad que no tiene capacidad como asegura el informe para solucionar el conflicto?
-Sostenemos la necesidad urgente de que el Consejo de Seguridad asuma su rol de protección y garante de la seguridad, la paz y los DD.HH., dejando de lado sus intereses comerciales. De no ser así, este organismo continuará perdiendo su credibilidad internacional y los líderes mundiales deberán replantearse la necesidad de una reforma del mismo, que necesita fortalecer su rol protector y defensa de la paz internacional.
El Consejo, que en teoría debe ser garante de la paz y la seguridad mundial, ha fallado en su respuesta de protección de las manifestaciones pacíficas, principalmente en Medio Oriente y el Norte de África. Su inacción sobre Siria, por ejemplo, ha hecho que miles de personas pierdan la vida en este conflicto.
-¿Consideran que algunos países tienen mayor responsabilidad que otros en esta revuelta?
-La intransigencia de Rusia y de China, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, ha puesto la credibilidad del Consejo en su punto más bajo, olvidando al parecer que la función de este es hacer que los gobiernos rindan cuentas por crímenes de guerra y proteger los derechos humanos. El régimen del presidente sirio Bachar al Asad continúa en estos momentos atacando a manifestantes con granadas y tanques, arrestando y torturando niños de 10 años. Sin embargo, Moscú sigue proveyendo a Siria armas y ha fallado en persuadir a Asad que detenga esta matanza.
-¿Lo mismo que China?
-China no es exactamente un modelo de coraje. Siempre se opone a intervenir en asuntos “internos” de otros países, excepto cuando le conviene.
*“Venezuela parece haber establecido una constante ola de represión contra quienes expresan su discrepancia con el Gobierno, y recurre a métodos legislativos para silenciar las críticas”
* “El comercio indiscriminado de armas de fuego hace que las mismas sean usadas en masacres alrededor del mundo, con un saldo de más de 500.000 personas muertas cada día”
* “En 2011, sin contar a China, 676 personas han sido ejecutadas. La mitad de estas ejecuciones se produjeron en Arabia Saudí, Irak, Irán y Yemen; y al menos 3 personas menores de edad en Irán”
