En una carta a Corbyn, May consideró “imposible” excluir la hipótesis de salir sin pacto el próximo 29 de marzo y dijo que, para evitarlo, o bien el Parlamento aprueba un acuerdo consensuado con Bruselas, o bien el Reino Unido ha de cancelar el brexit, lo que incumpliría el resultado del referendo de 2016.
Además de sus rivales, May recibió en su despacho de Downing Street a colegas conservadores contrarios a su acuerdo, en un intento por perfilar el plan alternativo que ha de presentar el próximo lunes en la Cámara de los Comunes.
Este plan B, que sustituirá al rechazado por los diputados el pasado martes, será votado después de que May mantenga conversaciones con representantes de la UE.
Aunque solo faltan 71 días para la fecha de salida del bloque comunitario, la primera ministra no pedirá una prórroga del artículo 50 del Tratado de Lisboa para extender las negociaciones con Bruselas.
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De momento se desconoce cómo podría perfilarse el nuevo plan de May para que pueda ser aprobado por los Comunes, puesto que ella ya ha descartado alterar “sus principios”, lo que excluye la propuesta laborista de formar una unión aduanera y tener más cercanía con el mercado único.
Con migración, seguridad y economía como temas de fondo, los británicos decidieron en junio de 2016 dar por terminados los 45 años de integración en la UE.
El pacto negociado por May tenía por objetivo garantizar que el Reino Unido deje el bloque de forma ordenada el 29 de marzo.