Mudanza de la embajada

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El cambio de la sede diplomática de EE.UU. en Israel –de Tel Aviv a Jerusalén– lleva más de una década de controversias.

En 1995, el Congreso estadounidense aprobó una ley que establece que “Jerusalén debía ser reconocida como capital de Israel”, y que la embajada debía ser transferida a esta ciudad el 31 de mayo de 1999, a más tardar.

Pero desde entonces, todos los presidentes de EE.UU. han aplazado la mudanza.

Durante la campaña, Donald Trump se comprometió a reconocer Jerusalén “como la capital indivisible del Estado de Israel”. Pero desde que asumió la presidencia no ha tomado iniciativa alguna, escuchando –quizás– advertencias sobre el riesgo de provocar una explosión de violencia en la región.