Luego del impeachment que separó de su cargo definitivamente a la expresidenta Dilma Rousseff, en Brasil impera la “institucionalidad” democrática, afirmó el flamante mandatario Michel Temer durante su participación en la Cumbre del G20, en China.
Temer y el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, hablaron sobre la situación institucional en Brasil, donde el domingo hubo manifestaciones en las que se denunciaron actos de violencia policial.
Las movilizaciones contra el Gobierno dan prueba fehaciente “ante el resto del mundo de la legitimidad” del sistema político brasileño, afirmó Meirelles.
El titular de Hacienda es uno de los hombres con más peso en el gabinete de Temer, que asumió la semana pasada tras la deposición de Rousseff luego de tres meses de juicio político.
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Simpatizantes de Rousseff sostienen que fue “derrocada”, por lo que han dado en llamar como un “golpe parlamentario” y anunciaron que denunciarán el caso ante la OEA.
Por su parte, la exmandataria declaró recientemente que la represión de las protestas es un indicio del autoritarismo del gobierno Temer y alertó que el país puede desembocar en una “dictadura y en el terrorismo de Estado”.
Las marchas del domingo “son parte de la democracia, son parte del debate libre que se respeta en Brasil”, sostuvo ayer el titular de Hacienda, Meirelles.
“Fue una manifestación razonable con un número muy sustancial, cien mil personas es un número sustancial”, declaró Meirelles a periodistas brasileños enviados a la ciudad china de Hangzhou.
Decenas de miles de personas se movilizaron en San Pablo, Río de Janeiro, Salvador y otras capitales bajo la consigna “Elecciones Directas Ya” y “Fuera Temer”.
La protesta en San Pablo concluyó en la noche del domingo cuando hubo choques entre la policía con los campesinos del movimiento Sin Tierra y del PT. Meirelles recordó que meses atrás, más de un millón de personas protestaron para exigir la salida de Dilma.
