DAMASCO (AFP). Ocho años después del comienzo de una guerra devastadora, el gobierno de Bashar al Asad, apoyado en particular por Rusia, ha logrado en los dos últimos años la reconquista territorial ante rebeldes y yihadistas, controlando actualmente casi dos tercios del país.
En mayo del año 2018, el citado gobernante anunció que controlaba “totalmente” Damasco y sus alrededores por primera vez desde 2012, tras expulsar gradualmente a los insurgentes de su último feudo cercano a la capital.
Este jueves, “la explosión de un ingenio (...) colocado debajo de un automóvil en el sector de Adwi, en Damasco” provocó “daños materiales sin causar víctimas civiles” , informó la agencia oficial Sana.
Las imágenes difundidas muestran los restos calcinados de los asientos de un automóvil azul claro, del que parte del capó parece haber resistido a la explosión.
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“El atentado tuvo lugar no lejos de la embajada rusa”, provocando cuatro heridos leves, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
Se trata del tercer ataque en zonas controladas por el régimen de Al Asad.
El martes fue la ciudad costera de Lataquia, bastión del clan Asad, blanco de un ataque con coche bomba. En el mismo murió un civil y 14 personas resultaron heridas, según Sana.
El último ataque en la provincia de Lataquia, relativamente al margen de la guerra desde 2011, tuvo lugar en enero de 2017.
La región, que ha permanecido bajo el control de Damasco desde el inicio del conflicto, linda con uno de los últimos bastiones que se le resisten, además de la mayor parte de la provincia de Idlib (noroeste), y zonas de las provincias vecinas, Alepo y Hama.
La lucha contra el grupo yihadista ilustra la complejidad de la guerra que devasta a Siria desde 2011 y ha dejado hasta ahora más de 500.000 muertos.
Provocada por la represión por parte del gobierno de Damasco de manifestaciones pro-democracia, el conflicto hoy involucra a potencias extranjeras y grupos yihadistas en un territorio dividido.
Largo conflicto
En el año 2011, comenzaron en Siria manifestaciones contra el gobierno de Bachar al Asad, que pronto se convirtieron en una sublevación por parte de sectores militares.
Comenzó así una guerra civil que fue volviéndose más y más compleja con la suma de diversos actores internos y externos. Por ejemplo, Rusia e Irán apoyan al gobierno sirio dirigido por Al Asad.
En 8 años el conflicto dejó más de 500.000 muertos y millones de desplazados, creando la peor crisis mundial de refugiados.
El régimen que rige Siria comienza en 1971 con Hafez al Asad, quien pasó el poder a su hijo, Bachar en el año 2000.
Una dictadura que ha mantenido el equilibrio entre las minorías en un país conformado por las dos ramas principales del Islam: sunitas y chiitas, y con una relevante minoría cristiana.
El sunismo es la rama más extensa del Islam, férrea opositora del chiismo minoritario. El Gobierno pertenece al chiismo.
Los kurdos sirios luchan contra los yihadistas, pero no contra el Gobierno sirio.
Sublevados apoyados por potencias occidentales
Estados Unidos y otras potencias occidentales y los países árabes sunitas apoyan a los rebeldes contrarios al gobernante.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, prometió que eliminará no solo a los yihadistas en el norte de Siria, sino también a las milicias kurdas, tras el anuncio de la retirada de las tropas estadounidenses en diciembre, aliadas de estos últimos.